"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dimecres, octubre 29, 2014

Le français, langue étrangère européenne?

(Publié dans Le Huffington Post, 28.10.14)

Ce n'était pas la première fois que des candidats à des postes de Commissaires européens étaient auditionnés par les eurodéputés avant leur entrée en fonction, mais les 87 heures d'audiences qui se sont enchaînées ces dernières trois semaines ont été les plus suivies et les plus diffusées jusqu'à présent. Une symbolique mise en scène du parlementarisme européen.

Entre la formation initiale annoncée par Jean Claude Juncker le 10 septembre et le vote favorable au collège des commissaires du mercredi 22 octobre, le Parlement Européen a réussi à imposer des changements. Parmi ceux-ci, un majeur (la substitution de la première candidate slovène) et quelques-uns plus sectoriels (en matière de développement durable, médicaments, et politique aérospatiale)

Il fut un temps où un exercice pareil aurait été mené par l'entourage francophile. Un temps révolu. Une analyse détaillée des langues utilisées pendant les auditions révèle quelques tendances et ouvre la porte à de multiples lectures politiques et diplomatiques.


(...) Continuer la lecture sur Le Huffington Post 

dimarts, setembre 23, 2014

Coup de com': les six ruses de Juncker pour imposer son style

(Publié dans Le Huffington Post, 23.09.14)

‘Pas besoin d’être un ‘techie’ pour défendre les nouvelles technologies’. Jean-Claude Juncker a présenté son côté auto-dérisoire pendant la campagne à la Présidence de la Commission à travers ce slogan. Le spot a été vu plus d’un million de fois sur youtube, ce qui, pour une vidéo avec un politicien européen qui n’est pas le provocateur et xénophobe Nigel Farage, est presque un exploit.


Les signaux s’accélèrent depuis. Retour sur les six ruses d’un Président européen qui n’est ni jeune ni dynamique, mais semble prêt à utiliser la communication politique comme un levier de son action. Bonne ou mauvaise nouvelle ? 

Continuer la lecture... 
 

divendres, setembre 12, 2014

El nuevo rostro de la Unión

(Publicado en Passim, 10.09.14)

https://flic.kr/p/oKgzuk  European Parliament Photo of the day: Mogherini at the EP right after being appointed High representative
https://flic.kr/p/oKgzuk European Parliament
Photo of the day: Mogherini at the EP right after being appointed High representative
‘El nuevo rostro de la Unión’. Así presentó Herman Van Rompuy a la candidata para Alta Representante, Federica Mogherini, en la rueda de prensa posterior a su designación. Con una descripción y una complicidad muy diferente a la que tuvo derecho Donald Tusk: ‘un hombre de estado para Europa’. Dos presentaciones que resumen la legitimidad pública con la que inician sus andaduras. Ella, buena porque es nueva, él, bueno porque está rodado. Potencial contra garantía. Flaco favor de Van Rompuy en el caso de ella, alineándose con el retrato exprés y superficial obligado del día después. Para eso, Mogherini tal vez hubiese preferido presentarse ella misma.

Seguir leyendo... 

dijous, agost 28, 2014

Los 'couacs' de Hollande

(Publicado en Agenda Pública, 26.08.14)

En francés, cuando un ministro o alguien supuestamente afín al gobierno contradice la línea oficial, se dice que ha hecho un ‘couac’. Como un pato. La cronología de la presidencia de Hollande se puede analizar como un seguido de couacs. El último, ha acarreado la dimisión en bloque del gobierno. Tres días después que el presidente publicara una larguísima entrevista en Le Monde, detallando su ‘plan de combate’ para la rentrée, su ministro de economía, Arnaud Montebourg, y el de Educación, Benoit Hamon, lo desautorizaban en público en dos columnas mordaces. Un sabotaje en toda regla y el incumplimiento de la primera regla – la de la claridad –impuesta por Manuel Valls a sus ministros cuando pasó a liderar el gobierno el pasado mes de abril. Cogió la Constitución, y les leyó el artículo 21: ‘el primer ministro dirige la acción del gobierno’. 

El inicio del gobierno Valls se remonta al 2 de abril de este año, cuando Hollande ponía al frente de su gobierno a su entonces ministro del Interior. Un personaje a contracorriente y el mejor valorado del gobierno, con cuotas de popularidad por encima del 70% mientras que el presidente y su entonces primer ministro, Jean-Marc Ayrault, recogían récords de impopularidad de más del 80%. Nunca antes un presidente francés ha sobrellevado, durante tantos meses, niveles de aprobación así de bajos.

Valls encarna el plus de voluntarismo que la sociedad francesa exige del presidente. Frente al Hollande ambivalente, prudente y permisivo, un primer ministro tajante, provocador y combativo – y con políticas bastante más conservadoras-. Un primer ministro atentísimo a la comunicación política, frente a un presidente algo despectivo con esa faceta política. Un primer ministro que se decantaba por colgar una foto de Clemenceau en su despacho, la figura histórica del socialismo francés que consiguió adueñarse al final de la primera guerra mundial de conceptos tan controvertidos como la autoridad y el patriotismo. Pero por encima de todo, un primer ministro que supuestamente iba a conseguir amaestrar a un equipo gubernamental que durante dos años había hecho de la división pública, su día a día. 

En particular, la figura de Arnaud Montebourg. Un político que para entenderlo hay que mirar atrás, hasta su buen resultado en las primarias socialistas de 2011 donde se enfrentaron él (tercero), Hollande (primero), Martine Aubry (segunda), Ségolène Royal (cuarta) y Valls (quinto). Un político que hizo de una visión híper-crítica con la mundialización y la Unión Europea - la ‘des-mundialización’ - su leitmotiv. Un ministro al frente de la recuperación productiva y después de la cartera de economía, marcado por dossiers que han polarizado la opinión pública. Por ejemplo, el clash que le enfrentó en diciembre 2012 a los dueños de una de las siderúrgicas más importantes en Francia cuando anunciaron que cerraban una de sus fábricas en Lorraine, o cuando publicó, junto a Hollande y Valls, las 34 prioridades para re-industrializar Francia. Un ministro que lucha para que la industria represente 20% del PIB francés: ‘en 2025 el modelo industrial francés, como lo hizo Ford y Toyota, será un modelo mundial’, dejó escrito a mitad de 2013. Su última gran ley, aprobada en mayo, consistía en ampliar los sectores donde el Estado deberá dar su visto bueno cuando una compañía estratégica francesa esté siendo desmantelada y/o adquirida por capital extranjero. El decreto otorga al estado la potestad de autorizar según que inversiones en sectores como el agua, la sanidad, la energía, los transportes y las telecomunicaciones.

Tal vez la mejor manera de entender la personalidad y la visión política de Montebourg sea la de visualizar, de nuevo, la portada de El Parisien, en la que el entonces ministro aparece vestido con la tradicional ‘marinière’ francesa, vanagloriando la venta y compra de productos ‘made in France’. Una portada que se prestó a la ridiculización en algunos círculos, pero que sin embargo ilustra la disyuntiva profunda que esconde la dimisión en bloque de este gobierno.

Una disyuntiva que sigue persiguiendo al socialismo francés desde que en 2005 la campaña para la Constitución Europea fracturara de forma violenta y brutal el bando progresista galo. ¿Debe el PS apuntalar, integrar y aceptar la globalización como un marco irremplazable? La pregunta no es baladí. Supone enfrentarse a uno de los pilares del pensamiento progresista. Si las dinámicas que afectan la vida de los ciudadanos escapan a los controles tradicionales del estado-nación, la teoría política que pretenda defender una distribución más justa de los frutos producidos colectivamente en nuestras sociedades se enfrenta a un desafío de envergadura.

Temiendo reabrir de nuevo esta pregunta, que en el caso francés se vive como una auténtica guerra fratricida, Hollande ha querido, desde el primer día, ser el presidente de los matices, el de la reunificación y el ‘rassemblement’. El Presidente que devolvería la política al estanco del apaciguamiento, frente a la estrategia de polarización con la que Sarkozy apantalló la res publica. En su gobierno cabrían todos. ‘Moi, Président’, les dijo un Hollande incisivo a los televidentes durante la campaña, ‘seré un presidente normal’.

Hoy, el balance es doblemente duro. Ni su presidencia ha logrado sanar la herida de la división, ni tampoco ha sabido gestionar el corral de patos en el que se ha convertido el gobierno de la República. Con Valls a la cabeza de un nuevo gobierno que se anunciará el martes, la escisión ideológica saltará a la palestra. Aprovechar el espacio sombrío entre los edificios para seguir avanzando será más difícil. Hollande se convierte poco a poco en el primer presidente que asuma ser social-demócrata en Francia. Como lo hicieron Blair y Schröder a su manera. Visto lo visto, tal vez sea su única oportunidad para capitalizar sobre sus reformas, y al mismo tiempo, puede que le aleje definitivamente de un posible segundo mandato. Tal vez sea esa la disyuntiva de un presidente normal. 

dilluns, juny 30, 2014

dilluns, juny 23, 2014

¿Debería el gobierno proponer a una mujer para el puesto de Comisaria Europea?

(Publicado en Agenda Pública, 23.06.14)

Las elecciones del pasado 25 de mayo han cerrado una etapa y han abierto otra, en la que se decide no solo la renovación de los 751 nuevos eurodiputados, sino la de una gran parte de los cargos políticos a nivel europeo. El presidente del Consejo Europeo, el presidente del Eurogrupo, el equipo de la Alta Representante… todos ellos cambiarán de jefe. La pregunta sobre la igualdad de género ya marcó el proceso de elección de Catherine Ashton. Apostar por una igualdad normalizada desde el primer momento es una de las cuestiones que los estados pueden prever y comprometerse desde el día uno, no solo por un tema de derechos inalienables, sino también por su propio interés político.

(...) Seguir leyendo.