"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dilluns, de gener 22, 2007

El Templo del Sol



"La gran parte de la expansión Inka se logró sin violencia; la incorporación de nuevas provincias se logró con la negociación política y el uso de un complejo sistema ritual". Así se plantea el elemento diferencial que permitió a la cultura inka llegar a ser una de las mayores culturas prehispánicas en los países que hoy forman la América Latina andina. Lo leí en la exposición itinerante del Museo de la Nación, el más conocido de Lima, en Perú. Cuando la cultura inka parecía destinada a perecer fue cuando cobró vida el mito de Pachacútec, el noveno de los Inkas y tercer hijo de Viracocha Inca. Pachacutec se negó a abandonar la ciudad de Cuzco cuando estaban acorralados por la tribu enemiga de los chancas y con la ayuda de algunos de los generales más antiguos consiguió vencer y construir el Tahuantinsuyo, el imperio inka que se extendió abarcando parte de los límites actuales de Perú, Ecuador, Bolivia, Chile y Colombia. Hoy estoy en Puno, una pequeña ciudad que bordea el lago navegable más alto del mundo, a 3800 metros. De estas aguas, en el Lago Titcaca, emergió el primero y más mítico de los Inkas, Manco Capac.

Como siguiendo las pistas de Tintin en el Templo del Sol, hemos podido visitar Pachacámac -"Hacedor de Tierra"-, y he subido al eternamente recordado tren que inspiró a Hergé para dibujar la famosa escena en la que Tintin, Milú y Haddock se ven atrapados en uno de las vagones del Perurail.
Por si alguien tuviera alguna duda: el tren de Tintin existe.

Aquellos que hayan leído la historia recordarán que Tintin decide ir en busca de Tournesol, preso en la ciudad perdida de los Inkas, "Paititi", por haber deshonrado ese pueblo colocándose en su muñeca el bracelete sagrado de Rascar Capac. "Paititi existe, pero todavía no ha sido descubierta, escondida entre las montañas guarda en su vientre el último de los tesoros que restan por descubir". Mientras charlaba con Nelson, uno de los guías peruanos en el museo Inka de Cuzco, éste seguía explicándome aventuras increíbles: "Bingham (el explorador, senador y académico americano que descubrió Machu Picchu) jamás encontró la ciudad de Paititi. El propio turismo tiene cierto interés en confundir a Machu Picchu con la "ciudad perdida inka" donde se protegieron los últimos inkas después del conflicto con los españoles liderados por Pizarro, pero ahora sabemos que Machu Picchu solo era una especie de lugar de refugio y extremadamente religioso de los emperadores inkas".



Los paisajes de la sierra peruana (Cuzco y Puno) nos trasladan fácilmente a épocas olvidadas y a leyendas que siguen ligadas al poder del Sol, de la Tierra y del Cóndor. En la actualidad la ciudad de Cuzco pasa por ser la más antigua de continente americano y la capital arqueológica de América del Sur.

Lima no obstante tiene poco de "antiguo" anclado en un tiempo perdido. Como Bogotá y Quito, con sus evidentes diferencias, son sin embargo capitales en búsqueda de una modernidad que no parece tan lejana en muchos aspectos. Como en la gran mayoría de capitales latinoamericanas, las desigualdades se dibujan en los mapas, y existen barrios como Barranco o Miraflores que albergan todo tipo de comodidades y una amplia oferta de ocio y bienestar comparable a ciudades internacionales. Mario Vargas Llosa, escritor que en 1990 perdió las elecciones peruanas contra Fujimori, decía que antes que verse, la pobreza se "huele". Una pobreza de la que, comenta en uno sus artículos, el mundo no podrá cerrar la "nariz" como está cerrando los ojos.

Subiendo por la montaña de Machu Picchu se llega al Intipunku, que quiere decir "Puerta del Sol". Desde allí se vislumbra como el sol de la mañana dispersa la neblina que protege el valle Sagrado y las runas descubiertas por Bingham. Cómo si de una construcción de papel se tratara, los Inkas construyeron en Machu Picchu una verdadera ciudadela protegida por montañas sagradas que impedían el acceso a la ciudad mítica. Allí se encontraron construcciones técnicamente perfectas para obtener calendarios, baños ceremoniales, tumbas y casas residenciales. Todo, en absoluta piedra trabajada.

3 comentaris:

Anònim ha dit...

Tremendo!!!
Qué envidia!!!
Más en http://www.portalinca.com/
...
Y ahora "La oreja rota"!!!

més estretors ha dit...

Ostres, ostres, ostres...
Què poc en sabem, de les cultures precolombines, aquí. És un filó, en temps de líders populistes indigenistes i tal. Veig una tesi doctoral, o una tesina, o simplement uns quants articles en potència relacionant els dos fenomens...
Molts petons

Anònim ha dit...

Fue para saludarte que el planeta Hergé (entre Marte y Júpiter) brillo de manera especial esa noche mientras ascendías a Machu Picchu. Tu no lo viste...la niebla,... en Europa algunos si lo vimos.