"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dijous, de juliol 31, 2008

Aquele abraço

Tuve la oportunidad de ver a Gilberto Gil después de ser nombrado Ministro de Cultura en París, en una conferencia con algunos alumnos de Sciences Po sobre las políticas “culturales” y como defender la noción de “identidad cultural” en un mundo que él calificó de “diverso por esencia”. Hizo una crítica aguda y despiadada de los patriotismos culturales (aunque los franceses allí presentes hicieran oídos sordos), y defendió la diversidad, la “mixtura”, la mezcla, como esencia misma de la cultura. Vaya, Brasil en estado puro.

Durante su discurso introductorio Gil leyó, sin levantar una sola vez la mirada de sus folios. Por mucho que tuviera un rótulo que ponía delante de él “ministro”, Gil nunca dejaba de ser ese líder del movimiento tropicalista. Muchos artistas sienten una extraña aversión hacia el mundo político aunque sean los primeros en politizarse y tomar partido. Gil dio el paso valiente que tantos repelen en 2003, de la mano de Lula. Se convirtió en ministro, con sus trenzas, su guitarra. Acababa sus discursos cantando, en París también. Era lo que sabía hacer mejor. Su política era su canción, y a veces, algunos cantan infinitamente mejor que la mitad de los que saben hablar.

Hoy acaba su particular “calvario”. Se despidió delante de los periodistas con una sonrisa, elogiando a su Presidente y con la conciencia tranquila de haber cumplido un ciclo. Se quitaba un peso de encima, una responsabilidad con la que nunca llegó a sentirse cómodo del todo. Era la tercera vez que le pedía la dimisión a Lula, el mandatario acabó por dejarle marchar. Con su mujer al lado, en la rueda de prensa Gil afirmó que necesita volver a compatibilizar su vida con la música, y que quiere dedicarse a sus familiares, a su nieta que está al caer.

Un discurso pues poco político a excepción de una autocrítica, la de no haber conseguido aumentar el presupuesto que se le dedica a la cultura en Brasil. Un presupuesto, el del Ministerio de la Cultura, que gira alrededor del 1% del presupuesto total del Estado. Algo que puede parecer un sinsentido político en el país de las mil lenguas y los mil colores.

En fin, como dijo Lula después de aceptar la dimisión, “Brasil não pode prescindir de Gil so na política” (Brasil no puede prescindir de Gil solo en política), dando a entender que la música, la cultura y el país necesitan que Gil vuelva a ser lo que fue, su hijo predilecto.

Otros artículos relacionados:
El siglo de la cultura (publicado en LVD 29.11.06)
El gerente y el líder (publicado en LVD 27.10.06)
En la sombra de la duda (publicado en LVD 01.10.06)


Brasilia, Congresso Nacional

1 comentari:

**Clausewitz** ha dit...

Bon post! M'agrada la reflexió que introdueixes sobre les càrregues polítiques, abraçar noves responsabilitats... al final serà cert això dels polítics de carrera...

bon cap de setmana!