"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dimarts, de setembre 29, 2009

Vuelta a los derroteros



Después de un período de hibernación (mejor diría veranización) blogera volvemos a la carga.

Primero que nada publico los temas pendientes.
El primero: otro enésimo análisis sobre el proceso de elección de Barroso como nuevo Presidente de la Comisión. Son cosas que se han dicho, pero que vale la pena tener por escrito. Destaco del artículo el último parágrafo y como el concepto de "tiempo" tiene connotaciones especiales en el contexto democrático.

Miserias del Parlamento Europeo
16.09.09

La victoria de Barroso en el voto de aprobación del Parlamento Europeo de hace dos semanas es el resultado de tres triunfos consecutivos:
a) Conseguir que los jefes de gobierno de cada Estado miembro nombraran al portugués por unanimidad como Presidente de la Comisión Europea por cinco años más. Ocurrió el 19 de junio, justo después de las elecciones europeas que el Partido Popular Europeo ganó ampliamente.
b) evitar que prosperara la moción propuesta el lunes 14 de septiembre por los Verdes de Cohn-Bendit para “aplazar” el voto del Parlamento hasta después de la ratificación del Tratado de Lisboa. No fue una victoria menor pues con el Tratado de Lisboa se necesita la mayoría absoluta para elegir al Presidente de la Comisión, mientras que con Niza vale la mayoría simple.
c) ganar el voto de aprobación en el pleno del Parlamento Europeo el 16 de septiembre. Con 382 votos a favor Barroso no solo consiguió lo que pide el Tratado de Niza sino que cumpliría ampliamente con el supuesto requisito de mayoría absoluta incluido en el Tratado de Lisboa. Asi que con o sin Tratado de Lisboa, Barroso se salva de pasar de nuevo por el "rodillo" parlamentario.

No es una victoria, son tres.

Para el Parlamento Europeo y especialmente para los grupos parlamentarios que hicieron campaña contra la reelección del portugués el resultado del voto plenario no es una buena noticia. No solo porque el portugués ha salido reelegido, sino por la pasmosa incapacidad de plasmar en el voto una oposición política que existe y que dichos grupos parlamentarios han reconocido públicamente.
Los socialistas (184 eurodiputados), liderados por un arrogante Martin Schulz según algunos corresponsales en bruselas no han encontrado la manera de cuajar una alternativa a la opción Barroso, hasta el punto de optar por la abstención como posición oficial durante el pleno. La falta de cohesión dentro de dicho grupo parlamentario es preocupante e inquietante. El hecho que socialistas españoles y portugueses hayan votado a favor de reconducir a Barroso podría incluso ser visto como una falta de respeto democrático. Una situación similar es la que se ha producido en el grupo de los Liberales con 84 eurodiputados, formación que había sido sin embargo una de las más activas en el intento por ofrecer una alternativa más europeísta y más centrista después de los comicios de junio. Los Verdes por su parte (55 eurodiputados), con un batallista Cohn-Bendit al frente de su cruzada anti-Barroso han quedado diluidos en la desunión reinante a la izquierda de los 265 eurodiputados del PPE.

Parece pues que nada cambia. Pragmatismo y pactismo siguen primando por encima de politizaciones en el Parlamento Europeo. Y lo que es peor, no da precisamente la impresión de que dicho Parlamento consiga tener una voz autónoma, política e independiente frente a los gobiernos de los Estados Miembro, o lo que es lo mismo, el Consejo Europeo.
El problema es que la Unión Europea sufre de un déficit democrático importante, y los ciudadanos confían poco en sus representantes. No es ninguna novedad que existe un cierto desencanto hacia la política europea. En este sentido, y más en votaciones de primer orden como la elección del Presidente de la Comisión Europea, me parecería lógico que los grupos parlamentarios hiciesen un esfuerzo por mantener una integridad política y una coherencia ideológica con lo que vienen defendiendo. No se puede hacer campaña contra Barroso y aprobarlo tres meses después. Y menos en un sistema como la Unión Europea donde la información sobre lo qué hacen nuestros representantes y porqué lo hacen tiene más que ver con el arte adivinatorio que con el periodismo.

La democracia avanza poco a poco en Europa pero hay que ir con cuidado, que tanta lentitud tiene un coste, tanto temporal (¡no se vota cada día, sino cada cinco años!) como emocional (se tarda más en recuperar la confianza en nuestros políticos e instituciones que en perderla). Talvez dentro de cinco años tengamos por fin dos candidatos. Crucemos los dedos y empecemos talvez a buscarlos, tiempo no nos falta.