"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dilluns, de desembre 13, 2010

Cuando los políticos tuvieron miedo (PERedes I)

Hola!
Este fin de semana la Oficina del Parlamento Europeo en Madrid convocó un seminario sobre los desafíos de la comunicación institucional comunitaria y las redes sociales. Os dejo mis resúmenes en forma de tres pequeños posts. El hashtag para los que queráis estar al corriente de todo lo que viene así como de todo lo que se discutió es #PERedes, y el programa de ponencias podéis consultarlo aquí.

El elemento transversal a destacar
La estrategia que se cuestiona es tener un discurso privado, y otro público. Existe la demanda creciente de hacer política de otra forma y en ese sentido las instituciones representativas que busquen solventar la ‘desconexión’ con la ciudadanía actual –exigente, multi-informada, digital y globalizada-, deberán antes que nada trabajar con la siguiente premisa básica: que los representantes pierdan el miedo a mostrar sus contradicciones, sus debilidades y sus ‘ideales’. Cambiar de opinión, debatir y compartir, mostrar sus inseguridades y su vulnerabilidad política y tener que argumentar sus posiciones ya no es sinónimo de ser lo que se hubiese considerado un ‘mal’ político.

La demanda que existe por parte del ciudadano para ‘ver’ de manera transparente lo que está pasando y lo que piensan nuestros diputados no implica un ‘peligro’ para la democracia, ni para el modelo de representatividad -los dos en renovación pero igual de vigentes-.

‘Humanizar’ la comunicación pasa por hablar con esa sinceridad, pasa por desmontar el mito del poder político como algo ‘aparte’, controlador y dominador. Una comunicación basada en el principio de proteger un supuesto carácter ‘especial’ de lo político hoy en día está condenada irremediablemente al fracaso. La política que sepa conectar emocionalmente (basada en la transparencia institucional, intelectual e ideológica) será probablemente la que nos marque el camino.

¿Hacia dónde mirar en el caso de las instituciones comunitarias?