"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dissabte, de febrer 12, 2011

Entre la preocupación y la crítica

Hay una incipiente línea de argumentación que justifica la lentitud y posible falta de visión estratégica de Ashton debido a la ‘falta de medios’, la ‘multitud de voces’ o la ‘condición de unanimidad entre los Estados’. Podéis leer sobre el tema el artículo de la propia Ashton en The Guardian ‘EU wants ‘deep democracy’ to take root in Egypt and Tunisia', así como la lectura positiva que hace de dicho texto Carlos Carnero. A ello podríamos añadir la argumentación que esgrimió la Alta Representante en respuesta a las críticas que le hizo el Parlamento Europeo en plena revuelta egipcia. 

Creo que seguir esa línea es un grave error. Los medios de los que uno dispone no son excusa suficiente para justificar el contenido. Solana, con menos ‘medios’, supo imponer un perfil propio, contundente y sin paliativos, recalcando una imagen identificable de la Unión Europea. Es significativo que tenga que ser el Presidente del Parlamento Europeo el ‘único’ alto representante comunitario que sepa reaccionar y ofrecer un posicionamiento más personal y menos ambiguo sobre Egipto. Precisamente él –quién en principio no tiene competencia en ese tema- en vez de Ashton, fue quién transmitió mejor que nadie que ‘Europa está al lado del pueblo egipcio’. La falta de medios de Ashton no justifica en ningún modo el tono (impersonal, frío, distante), la cantidad (2 comunicados de no más de 20 líneas) y el sistema de emisión (siempre comunicados escritos) mediante el cual se ha dirigido al pueblo egipcio y a la comunidad internacional. Del mismo modo, es insostenible (e incomprensible políticamente) el argumento según el cual la ‘multitud de voces’ anula o impide en lo más mínimo que Ashton cumpla con su deber ‘constitucional’ de tener la suya propia.  

En su artículo (más extenso que todos sus comunicados juntos) Ashton concluye que ‘the EU is perhaps not always the fastest on the way in, but often the one that stays the longest. We don't do regime change, but system change’. Desde una perspectiva puramente formal de ciencia política este argumento es sorprendente. El ‘system change’ que preconiza Ashton –y que se intuye utiliza como si pudiese equilibrar o sustituir el ‘not always the fastest’- no impide en ninguna de sus formas la capacidad de defender o simplemente posicionarse en relación a un ‘regime change’. Una de las condiciones por natura para la instauración de un sistema democrático consolidado es precisamente el fin del ‘régimen autoritario’. La diferenciación entre esos dos elementos nos lleva a conclusiones por lo menos preocupantes. El hecho que la UE tenga como prioridad la ‘consolidación’ más allá de la ‘implantación’ de la democracia no le impide ni le exime de ninguna manera de emitir juicios sobre lo que los demás pueblos hagan o dejen de hacer –y más cuando se trata de países con los que se mantienen acuerdos comerciales y económicos-. La consolidación no anula la importancia de la implantación. Detrás de la ‘no ingerencia’ se han escudado y ‘legitimado’ todos los autoritarismos, ya no para desacreditar una posible ‘intervención’ exterior, sino para deslegitimar la más mínima pluralidad de opiniones.

Si hay algo peor que un error en política es la incapacidad de asumir la parte de responsabilidad que uno tiene. No hay justificaciones cuando se relativiza con la democracia o los Derechos Humanos. Lo que hay son en todo caso disculpas y soluciones. La Unión Europea tiene muchísimo que ofrecer. Y no todo son errores. Pero con esa actitud, corremos el riesgo que no nos quieran (post: Un rendez-vous au Caire : euh… en septembre ca vous va ?, en Bruxelles2, sobre los problemas que está planteando la intención de Ashton de visitar Egipto). Europa tarde o temprano deberá responder a la inquietante pregunta de si la plaza Tahrir también cantaría 'Europa, Europa, Europa', al igual que cantó 'Obama, Obama, Obama'. Lo que cuenta no es sólo ser el mayor socio de la democracia, sino ser percibido como tal.