"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dissabte, de març 05, 2011

Break

Mañana publico un largo artículo con el título ‘Arquímedes y la política exterior’. Después de tanta crítica –constructiva- a Catherine Ashton haremos un repaso a las capacidades reales de las que dispone. Probablemente ella no esté a la altura –por mucho que los culpables de dicha situación no sean otros que los propios Estados que se permiten criticarla- pero aunque lo estuviese, no tendría mucho donde agarrarse… (ni competencialmente, ni materialmente, ni presupuestariamente). El problema va más allá de las personas –aunque es innegable que éstas puedan marcar a veces la diferencia-.

De momento posteo el tráiler del documental de Norman Foster ‘How much does your building weigh, Mr Foster?’, que recomiendo, así como los artículos que publicó en su momento El País: ‘Norman Foster, huida hacia la cima’ y ‘ las celosías de Foster’. Del documental vale la pena quedarse con las reflexiones sobre las nociones de ‘utilidad’, ‘espacio’ y ‘futuro’, más allá de la interesante –y a veces intrigante- personalidad del arquitecto. 



Alguien que guarda un parecido físico con Foster pero que talvez tenga poco o nada que ver con él -aparte de la mayor biblioteca de ciencias sociales de Europa- es Sir H.Davies, a partir de hoy exdirector de la que ha sido una de mis almas mater académicas. Más allá de lo que la comisión de investigación determine en los próximos meses en referencia al posible uso interesado de fondos provenientes de Libia, la reacción del director de la LSE es significante. Es habitual que la clase política y aquellos que tienen responsabilidades corporativas afirmen que la dimisión es algo que debe estar relacionado con el 'error'. Para algunos pocos, que aparentemente todavía quedan, de lo que se les acuse -más allá de si es verdad o no- ya es considerado como motivo suficiente para dejar el cargo, en consonancia con los valores personales que defienden. Está claro que de seguir esta máxima muy pocas serían las caras que seguiríamos reconociendo en los telediarios europeos de mañana…