"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dissabte, de maig 28, 2011

¿un Pacto 'para' el Euro?

En su momento dije que trataría en el blog el llamado ‘Pacto para el Euro’, así como el sistema que reemplazará de manera permanente a partir de 2013 el Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera.

Empecemos por el Pacto para el Euro.
El Pacto para el Euro, el cual se formalizó el 24 y 25 de marzo, hace referencia a un conjunto de medidas a las que se han comprometido los 17 Estados del Eurogrupo (y 6 más) y que básicamente promueve una reforma del Pacto de Estabilidad y Competitividad. El Pacto del Euro promueve medidas de austeridad y de estabilidad, persiguiendo el objetivo principal de una mayor convergencia económica y social entre los diferentes países de la zona euro. Las novedades más significativas en mi opinión se enmarcan en las siguientes áreas:
a) Mayor supervisión, mediante un sistema por el cual los Estados se comprometen a compartir y presentar periódicamente sus planes de ajuste presupuestario y las estrategias que están implementando para fortalecer el crecimiento, la competitividad y el empleo;
b) Mayor convergencia, mediante un paquete de medidas que busca establecer similitudes en cuanto a la indexación de los salarios con los niveles de productividad, la centralización de la negociación colectiva, la limitación por ley de los déficits, la edad de la jubilación en función de la esperanza de vida…
c) Mayores sanciones, mediante el endurecimiento de las antiguas normas del Pacto de Competitividad, que incluyen duras sanciones monetarias para aquellos países que excedan el déficit público del 3% del PIB.

Más allá del debate sobre la eficacia de dichas medidas a corto plazo –pues dependerán exclusivamente de la capacidad de compromiso que muestren los Estados firmantes- el conjunto de medidas no ofrece respuestas para algunas de las fallas que ha demostrado tener hasta el momento el Pacto de Competitividad:
a) Empezando por el más evidente, que hace referencia a la poca credibilidad moral de un sistema europeo basado en sanciones y austeridad presupuestaria. Una de las vergüenzas más clamorosas por las que ha tenido que pasar la Unión Europea fue cuando en 2003 y 2004 Francia y Alemania decidieron rebelarse y no pagar las sanciones previstas en el Pacto de Competitividad. El mecanismo de sanciones que ellos mismos habían ideado, perdía toda credibilidad. La Unión quedaba en entredicho, humillada. El nuevo Pacto del Euro sigue basándose en sanciones que todos sabemos no tendrían ningún peso moral (e incluso ninguna lógica económicamente hablando) llegado el momento…
b) El segundo límite del Pacto del Euro es que no aborda los desequilibrios económicos ni la falta de liderazgo europeo (como nos recuerda el reciente estudio de Política Exterior, escrito por Thomas Klau, François Godement y José Ignacio Torreblanca). Los inmensamente perjudiciales titubeos de los políticos europeos a la hora de actuar conjuntamente contra la crisis, así como el súbito ataque de Realpolitik de Alemania ha retratado a Europa como un continente egoísta, donde los analistas financieros perciben un riesgo (real?) que algunos caigan sin que los demás muevan un dedo para ayudarles. Nuestra debilidad y nuestra inseguridad, nuestra falta de europeísmo son carne de cañón para los especuladores y las agencias de rating. Retomando una frase del estudio citado anteriormente, ‘el paulatino enmudecimiento de Francia es revelador del cambio de perspectiva: de una Alemania europea a una Europa alemana’ (p.2)
c) El tercer gran desafío para este conjunto de medidas es clarificar su capacidad transformadora real. Pretender ‘salvar’ la eurozona mediante diferentes iniciativas basadas en un determinado modelo (el alemán en éste caso) cuando los países siguen estando absurdamente alejados en cuanto a políticas fiscales, presupuestarias o sociales es discutible. Thomas Klau, en otro excelente artículo publicado en el European Council on Foreign Relations, señala que ‘what Europeans leaders are currently contemplating is a set of ludicrously overlapping processes and agreements lacking coherence, transparency, and therefore workability’. A lo que añade: ‘It is quite simply impossible to coordinate a large number of complex, often conflicting policies over a wide range of topics for an indefinite period of time between states and governments powerful enough to ignore or break and reframe joint agreements when backed into a political corner- yet this is exactly the hopeless undertaking eurozone leaders once again propose to embark on’. Klau se pregunta porque entonces Europa escoge un camino demasiado similar al que ya hemos andado sin éxito. ‘So why does Europe cling to its suspension of disbelief? The answer is that it cannot bear to face up to reality. If coordination, rules and sanctions, processes and agreements and mechanisms cannot deliver a sound set of policies for the eurozone over a prolonged period of time, then the choice must ultimately be between discarding the euro and taking the plunge into a federal structure complete with Eurobonds, a common set of core policies, a bigger a more flexible EU budget, and so on’.

Concluyendo, habrá que esperar a ver los primeros ‘feedbacks’ de cada Estado miembro en junio para evaluar su capacidad real de compromiso y hasta que punto el Pacto del Euro tiene el poder efectivo y moral que no tuvo el Pacto de Competitividad... ¿Será una de esas piedras lanzadas al mar y perdidas en las aguas tenebrosas del intergubernamentalismo? ¿Será otra de esas ‘agendas’ europeas que acaba sucumbiendo a las prioridades estatales e intereses electorales y políticos nacionales? Y sobretodo, la gran pregunta es determinar si esta piedra fundacional es suficientemente adecuada para avanzar hacía la construcción final del edificio, que no es otro en este caso que un gobierno económico europeo.


Artículos relacionados y lista de referencias:
-Conclusiones del Consejo Europeo del 11 de marzo
-Conclusiones del Consejo Europeo del 24 y 25 de marzo
-'Más allá de Maastricht: nuevo pacto para el euro', Política Exterior nº140
-'Europa, utopía demediada', por Joaquín Estefanía, en El País
-'Pacto por el Euro', entrada en el blog ECFR
-'The Eurozone’s new clothes', por Thomas Klau, en ECFR
-'Pacto por el Euro: ¿Un paso adelante en la lucha contra la crisis?', entrada en el blog ECFR

* Bonus
-Artículo 'Cuando la austeridad falla', de Paul Krugman, en El País

1 comentari:

CklawOffice ha dit...

Muy buen articulo, me gusta cuando se comparte este tipo de información