"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dimarts, de setembre 27, 2011

Un debut desacompasado


 Publicado en El Europeo, el 25.09.11. 

History is a severe judge for short-sightedness. Over time, it only rewards political courage and statesmanship’. Mr. H.Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, durante el 66avo Debate General de la Asamblea General de las Naciones Unidas. 


           
Pongámonos en contexto. La frase la pronunció Van Rompuy en algún momento de los 18 minutos que duró el debut de la Unión Europea como ‘superobservador’ en la Asamblea General de la ONU. Los 17 minutos restantes se pueden ver y escuchar en este link. Cuando Van Rompuy sube a la tribuna lo hace mientras Europa atraviesa una situación francamente delicada y preocupante. La crisis de la deuda se ha transformado en una crisis de liderazgo político y de confianza financiera. Las contradicciones y perversidades del sistema de gobernanza económica en el viejo continente llevan ya muchos meses al descubierto, y lo que podría ser más trágico, amenazan con arrastrar el porvenir social de muchos miles de ciudadanos así como su moneda, la segunda divisa mundial. Por no hablar de buena parte de los acreedores de deuda que se han ido esparciendo por los 7 mares (...)  

Dicho de otro modo, a Europa ya no se la mira sólo con esa mezcla de admiración y hegemonía inquebrantable, sino con cierto desdén por lo que se percibe como una miopía política enmarañada por complejos nacionalistas. Occidente ya no es occidente, como escribía José María Ridao. Los BRICs salen al rescate, con los brasileños a la cabeza. China juega sus cartas y negocia su buena voluntad y cooperación a cambio de ser reconocida como ‘economía de mercado’ en la Organización Mundial del Comercio (más todos los trapicheos en materia de Derechos Humanos que se discuten en ese clásico ‘último café’). El ominoso bagaje que ostentaba Europa en la relación con las dictaduras del mundo árabe se ha querido reequilibrar con metralla, pero falta credibilidad, y sobre todo falta que el compromiso de Europa con la región sea creíble, empezando porque nos lo creamos los propios europeos.

Europa no atraviesa su mejor momento, y algunos pensaran que es precisamente en esas circunstancias donde brillan los líderes natos. Aquellos que saben adónde van.  ¿Se dirigía entonces Van Rompuy a Alemania y todos los demás Estados –los austeros y los mentirosos- que siguen empeñados, cual cowboys solitarios, en no reconocer la necesidad de considerar soluciones federativas?

La respuesta es obviamente no. Van Rompuy se permitía, en esos sólo 18 minutos, dirigirse en esos términos a los líderes palestinos e israelís. Algunos dirán que eso que acabo de hacer es sacar una frase de su contexto. Pero si Van Rompuy hubiese hecho sólo un amago de autocrítica durante esos 18 minutos, no estaríamos escribiendo probablemente este artículo. Precisamente cuando Europa necesita dar ejemplo, precisamente muchos años después que acuda de nuevo un representante estadounidense a una reunión de la UE porque ‘está preocupado’ por como solventamos nuestras crisis, precisamente cuando toca hacer hincapié en nuestros problemas, asumirlos sin pesimismo pero sin engaño, Van Rompuy habla de lo que ha hablado siempre Europa. De pobreza, del conflicto árabe-israelí -pero sin aportar ningún liderazgo definitivo-, y del fantástico modelo de convivencia que hemos tenido después de la Segunda Guerra Mundial. Todos ellos temas necesarios y pertinentes. Pero todos ellos, sacados, nunca mejor dicho, de contexto.

Van Rompuy acabó su declaración con la siguiente afirmación: ‘Les 500 millions d'Européens refusent le repli sur soi, le ‘splendid isolation’. De plus, le monde n’appartient à aucune nation. Ce monde est notre monde, à nous tous’. Europa debe promover su imagen internacional en un paradigma geopolítico en ebullición, que se está redibujando a una velocidad impredecible. Europa debe creerse ese tipo de frases o corre el riesgo que se queda con la sala medio vacía. Y sino, que se lo pregunten al presidente del Consejo Europeo.