"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



diumenge, d’octubre 09, 2011

Las preguntas que cuentan

Con una semana y media de retraso (argh…) posteo los links/comentarios sobre el Debate del Estado de la Unión (Europea) que se desarrolló durante la sesión del Parlamento Europeo el 28 de septiembre (y en la cual el Presidente de la Comisión Europea, J.M Barroso, hizo una ‘encendida’ defensa del método comunitario).

El debate íntegro podéis leerlo aquí (como ya he dicho en otras ocasiones la mejor manera de ‘informarse’ sobre la UE es a veces ir a las fuentes primarias…). 


De dicho debate me quedo con dos análisis.
El primero, como ya mencionan algunos blogs, entre los cuales EUWeekly, es que el Debate sobre el Estado de la Unión (igual que ocurrió el año pasado) forma parte de una estrategia más de comunicación y retórica que de ‘política’. En este sentido ha habido algunas ‘innovaciones’, como el uso del hashtag #SOTEU, que han favorecido cierta difusión sobre el debate.
El segundo análisis está relacionado precisamente con la ‘fuerza’ e ‘importancia’ del contenido que se discute en dicho Debate. Curiosamente hay que reconocer que Barroso hizo un discurso con contenido, y propio de un líder que ‘marca’ el camino, y no espera a que se lo marquen. Propuso iniciativas concretas, como aplicar una tasa a las transacciones financieras, o crear ‘bonos de estabilización’ (stability bonds), que vienen a promover el mismo principio de mutualización de la deuda de los eurobonos pero cambiándole el nombre. Más aún, Barroso ofreció probablemente uno de los discursos más ‘valientes’ que ha hecho, tratando cuestiones como la importancia del liderazgo, de la confianza en la Unión Europea, y lo es que más importante, sobre la necesidad de volver a preguntarnos por qué queremos una Unión y por qué seguimos creyendo que debemos defenderla. En el fondo Barroso se hizo las preguntas más pertinentes sobre esta crisis, las que de verdad ‘importan’, aunque no fuesen necesariamente las que quieran oír los ‘Estados’ y sus gobiernos. Tuvo ‘agallas’, como dice Eva.  

Así pues, el debate tuvo relevancia. Y merece la pena hablar de él, de las propuestas de Barroso, y del compromiso del Presidente de la Comisión hacia el ideal comunitario. Y a pesar de todo ello, es probable que todo quede en nada.

El que mejor explicó por qué fue  Guy Verhofstadt:
‘So, Mr Barroso, the most important conclusion of today has to be the message that you gave. You gave it here, very well and to much applause, but now you have to repeat it in another place, somewhere in Brussels, at the Council. I am no longer there, but I am sure we will know what you say there. You will have to repeat it there, telling them that the intergovernmental method is a bad method that cannot work. And why can it not work? Because it needs unanimity; the Polish know about that, as Poland disappeared in the 18th century because of the unanimity rule in the Polish Parliament: that is history and reality. The same could happen in Europe if we continue with this unanimity rule. We have to abolish it. Colleagues, this is the real problem. Why is there such a problem in this crisis? Because the Member States are reluctant to transfer new sovereignty and powers to the European Union. We all know that the only way out of this crisis is a new transfer of powers to the European Union and to the European institutions. That is at stake.’

‘(…) what I am asking is that you go further than this and that in the coming two weeks, at the European Council on 17 October, you put a global plan on the table of the Council. Why do you have to do that? Because otherwise they take their own initiatives in the Council. You have the right of initiative; they do not. If you do not use your right of initiative by putting a document on the table with these different initiatives in it, others will fill the vacuum’.

‘(…)  Mr Barroso, my request to you is that you put all this in a document on the table of the Council in two weeks’ time. We cannot do it as a European Parliament. The European Council cannot do it. You have the power, you have the right of initiative, and I can tell you that this whole Parliament will be behind you if you take such an action’

En efecto, hacer un discurso como el que hizo Barroso, frente a un hemiciclo en el cual los tres líderes de los grupos parlamentarios más importantes (PPE; S&D; ALDE) respaldan el método comunitario de manera clamorosa, y que no tienen ninguna duda, desde el inicio de esta crisis, que la solución más allá de todas las iniciativas posibles, pasa por avanzar, incrementar y consolidar el federalismo en Europa, es relativamente fácil (y probablemente poco influyente).

Barroso no tiene que convencer a los eurodiputados que la solución es ‘Europa’, que el ‘intergubernamentalismo’ no funciona. Los eurodiputados, sean conservadores, liberales, progresistas o socialdemócratas llevan repitiéndolo desde tiempos inmemoriales.

Una solución ‘práctica’ a la reflexión de Verhofstadt nos la ofrece John Worth en su blog: que el año que viene Barroso no haga su discurso en el Parlamento Europeo, sino enfrente del Parlamento Y del Consejo de la Unión Europea (el órgano intergubernamental). A ver si es tan valiente entonces…

Ése es el verdadero problema. El auténtico desafío es que los Estados y los gobiernos se hagan la pregunta que Barroso trasladó a los eurodiputados. Con la diferencia que estos últimos ya se la han respondido, y nuestros amigos Merkel, Cameron y Sarkozy no: ¿Seguimos creyendo en la Unión? ¿Nos damos la capacidad de mantener a flote el ideal, el espíritu y el proyecto comunitario?

Responderse a esa pregunta conlleva hoy por hoy más integración, más federalismo, menos intergubernamentalismo, más solidaridad continental y sobretodo, la decisión y la voluntad de compartir nuestra soberanía.

Nunca fue una pregunta fácil, y menos para unos gobiernos (y las sociedades que a pesar de todo reflejan) que siguen antes que nada mirando por lo suyo, y sintiéndose parte de sus respectivas ‘naciones’. No, no es una pregunta sin riesgos, pero es la que hay que hacerse. Lo saben los eurodiputados, los analistas y Barroso.

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