"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



diumenge, de novembre 20, 2011

Vivir fuera y votar




Se calcula que actualmente hay más de 2 millones de ciudadanos españoles que trabajan y residen ‘fuera’. De los 1.491.522 que están registrados en el Censo Electoral de Españoles Residentes en el Extranjero (CERA), sólo 136.400 han solicitado participar en los comicios del 20 de noviembre de 2011. Si comparamos con las elecciones de 2008, entonces votaron 382.568 personas y había 1.205.329 censados.

Dicho de otro modo, en 4 años el número de españoles en el exterior ha aumentado un 23.73%. Paradójicamente, los ciudadanos que han pedido votar este fin de semana respecto a los que lo hicieron en 2008 es un 64,37% menos. Repito, un 64,37% menos. Eso claro suponiendo que todos aquellos que se han registrado depositen finalmente su voto. Eso significa que en el mejor de los casos sólo el 9% de aquellos que podrían votar desde el extranjero lo harán.

A ello se añade una situación injustificable por la cual muchos de estos ciudadanos no han recibido a tiempo las papeletas de voto por correo. Circunstancia que también ha afectado a muchos ciudadanos que votaban por correo dentro del territorio 'nacional'.

Las causas del declive de censados se debe a varios motivos, pero principalmente a la reforma de la Ley Electoral (LOREG), que ha supuesto la aplicación por ley del voto rogado. Dicha ley exige a todos aquellos que deseen votar desde el extranjero que se lo comuniquen a su respectiva oficina provincial con meses de antelación. Dicho de otro modo, aquél que quiera votar, que lo pida, porque de lo contrario no vendrán a buscarle. El PSOE, uno de los partidos que votó la LOREG -junto con el PP, CIU y el PNV- incluye en la página 143 de su programa el Punto V.3.2 referente a ‘la reforma del voto rogado para mejorar el procedimiento (…)’ proponiendo que ‘sólo sea necesario solicitar el voto rogado una vez, quedando inscrito el solicitante en el censo de votantes del CERA para sucesivas elecciones’. El Partido Popular, en la página 205 de su programa, también indica que pretende ‘fomentar el voto en urna en Embajadas y consulados’, aunque no menciona el voto rogado. Las propias propuestas de los partidos que votaron la ley ponen en evidencia que el proceso no está funcionando como debería, y que algunas cosas puedan haber salido mal. 

A ello se añade una multitud de fallos que han impedido que las papeletas hayan llegado a tiempo. La LOREG puede ser más o menos contraproducente, pero es una ley con toda su legitimidad, votada en las Cortes. Lo que sí que es injustificable y no debería ocurrir jamás es que la falta de organización, anticipación, o profesionalismo de los actores políticos y administrativos priven del voto a cualquier ciudadano, y más si ha hecho el esfuerzo por cumplir los trámites burocráticos. Yo mismo, sin tan siquiera haber preguntado, conozco de primera mano dos casos. En lo que a mí personalmente me concierne, recibí las papeletas pasada la fecha límite que indicaba el sobre para votar por correo, y sólo he podido hacerlo desplazándome durante uno de los dos días que el Consulado está habilitado para votar in situ. He tenido que ausentarme durante media jornada laboral.

El cruce de acusaciones hace todavía más inadmisible la situación. Correos acusa a la Junta Electoral Central, haciendo hincapié en que los motivos del retraso son ‘ajenos a la empresa postal, que ha tenido y tiene todos sus recursos, humanos, técnicos y materiales destinados al proceso electoral para su normal desarrollo’. Por su parte, la directora general de Ciudadanía Española en el Exterior, Pilar Pin, sostenía el pasado jueves 17, que ‘siempre ocurren incidencias’, aunque cree que ‘son menores de las que aparentan’.
La Junta Electoral decidió el mismo jueves 17 ampliar la fecha límite para los residentes extranjeros, pasando del 18 al 19 noviembre. Información que no coincidía con las instrucciones oficiales que recibí en casa.

Teniendo en cuenta las circunstancias, y si era de esperar que la LOREG conllevara nuevos escenarios, es impropio que las administraciones públicas no se hayan organizado y adaptado en consecuencia. Más aún, dichas administraciones deberían responder por ello.

Más allá de la posible violación del derecho de voto, hay una reflexión todavía más preocupante desde el punto de vista de estrategia política.
Existe una contradicción entre el trato que han recibido los emigrantes en estas elecciones y la supuesta ‘importancia’ que  tienen para muchas de las facciones políticas. Los partidos políticos dedican páginas enteras destinadas a movilizar dicho sector. Todos y cada uno de estos partidos reconoce que España es un país cada vez más internacionalizado. Muchos de estos ‘emigrantes’ son jóvenes profesionales que están formándose con el fin de estar mejor preparados culturalmente, sociológicamente y académicamente en la Europa de mañana. Estos jóvenes serán los enviados de cada país en una Europa transnacional. Serán ciudadanos que estaran integrándose e influenciando las sociedades donde residan, ya sea el Reino Unido, Francia, Argentina o China.

España y Europa se encaminan hacia un sistema más plural, y más integrado, donde el futuro de cada uno ya no lo decidirán los países por su cuenta, sino que dependerán de un esfuerzo conjunto liderado precisamente por los países donde residen muchos de estos jóvenes y emprendedores.

Marginalizar y descuidar un sector como ése no sólo tiene connotaciones terribles de cara a los valores democráticos y el derecho inalienable de votar, sino que refleja una visión política cortoplacista. Cómo mejor sepa un país cuidar sus expatriados, más podrá aprovecharse de ellos. Cómo mejor los integre y los conecte entre ellos, más sinergias y más beneficios para su comunidad de origen.

El mes pasado el presidente de Mondragón, una de las cooperativas más importantes de España y con una de las estrategias más decididas en el ámbito de la internacionalización, dio una conferencia en Londres. Afirmó, ante la sorpresa y la semi-indignación de algunos estudiantes españoles, que la mejor manera de servir a los intereses de sus localidades de origen era marcharse a crecer y trabajar fuera. Afirmó que a veces, 'la mejor manera de levantar un país', es viéndolo como lo ven desde fuera.

Sin los españoles, catalanes, vascos, andaluces del mundo estamos perdidos. Todos trabajan con la idea de volver a casa algún día. Y todos trabajan con la idea de que allí donde están ellos, allí está la cultura y el futuro de su país.

Nuestros representantes o entienden eso o no estarán preparados cuando Alemania, Francia o la Europa de todos  nos gobierne. Nuestra soberanía está viviendo una fusión con el resto de soberanías europeas. Al igual que deberemos aceptar que sin Europa no hay futuro, también deberemos entender que nuestra ciudadanía ya no se define tanto por donde vivimos, sino más por nuestros derechos y por nuestras convicciones. Que no se les olvide.