"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dimarts, de desembre 20, 2011

God Save The Queen


Antes que nada un repaso a las fuentes sobre el veto británico del 9 de diciembre:
Y aquí mi TOP3 de los análisis que se han publicado estos días:
-David Cameron’s EU treaty veto is a disaster for Britain (de mi ex-profesor y especialista del Parlamento Europeo Simon Hix)

Sobre el veto en cuestión -y que ha provocado que de momento se esté planteando avanzar en la integración europea a través de un tratado de cooperación internacional clásico, lo explico aquí- creo que hay que tener claras de entrada dos consideraciones. Son obvias, pero nos ayudan a entender por donde puede evolucionar la situación.

1. La primera, y más chocante, es que el Reino Unido de Cameron no tiene miedo a emitir un veto, aun sabiendo que se trata de 26 contra 1. Algunos analistas han presentado este paso como una especie de continuación de una política británica que ‘viene de lejos’, de la época de Thatcher y del cheque británico (cuando se decidió ‘rembolsar’ a los británicos por participar de una política –la política agrícola común- de la que casi no percibían beneficios…).

A mi parecer el veto no tiene nada de continuista. Thatcher era una realista encarnizada, una fiera del racionalismo geopolítico. Idealismo cero. Concesiones a una especie de visión constructivista del mundo, cero. En ese prisma, Thatcher y muchos otros británicos neorrealistas –que comparten visión con probablemente la mayoría de los líderes de este planeta- han primado siempre los intereses nacionales. Para el Reino Unido eso suponía estar con un pie dentro de Europa, y mantener el otro fuera. Consistía en ser el Perro del Hortelano, que ni come ni deja comer. Para los británicos, su apuesta basada en el más racional de los cálculos consistía en mantener su bagaje imperial y su autosuficiencia centenaria, y a la vez participar del proyecto de construcción comunitaria. Eso era lo que les convenía. Tanto desde el punto de vista simbólico, como económico, comercial, financiero, lingüístico…
Hasta el 9 de diciembre la mejor jugada para los británicos era esa dualidad. Se daba por sentada. El objetivo era barrer el máximo para casa, pero jugando dentro de estos parámetros –aunque siempre al borde del fuera de juego-.

Con su veto unilateral Cameron puede haber borrado simbólicamente de un plumazo 50 años de dicho ‘rationale’. Más aún, si uno se mete en la piel de un teórico realista, el Primer británico ha dinamitado el laborioso y ejemplar trabajo de sus antecesores ‘nacionalistas’. En mi opinión, el veto de Cameron no es histórico por la visión que trasciende del mayor o menor grado de ‘europeísmo’ de Gran Bretaña, sino por lo que significa respecto a la lógica que ha dominado la geopolítica de los intereses británicos hasta hoy. Lo que nos propone Cameron no es un retroceso en materia de ‘Europeísmo’, lo que nos propone Cameron es infinitamente más arriesgado y abismal. Propone un ejercicio retórico a sus ciudadanos, les invita a preguntarse si el interés del Reino Unido sigue siendo el de apostar y formar parte del proceso de integración comunitaria. No sólo eso, sino que va más allá y decide empezar a tomar por él mismo dicha decisión.

La respuesta a la pregunta de si existe un ‘interés’ en pertenecer a Europa puede discutirse, pero son muchos los análisis que consideran que el interés del Reino Unido –al igual que cualquier otro Estado Miembro- es el de mantenerse en el barco.
En este sentido es posible que Cameron se haya dejado llevar por su visión de lo que son los intereses británicos. Es probable que haya primado su visión personal, al igual que lo han hecho muchos otros líderes europeos en la historia comunitaria.
La estrategia de Cameron en realidad no dista mucho de la estrategia de Francia al oponerse década tras década a los saltos federales -porque ello hubiese significado perder definitivamente la ‘grandeur gauloise’-. Al igual que con la crisis estamos viendo como Alemania se empecina en no renunciar a su visión ‘alemana’ de la estabilidad y de los valores que deben fundar un sistema socioeconómico –porque en parte son estos valores los que les han alejado de un pasado demasiado sombrío-.  

2. La otra opción es que Cameron simplemente haya cometido un ‘error’. Es probable que simplemente se le haya ido la mano en su apuesta diplomática. El problema es que en ese caso Cameron ha cometido errores tan absurdamente garrafales, que francamente cuesta creer que formasen parte de una apuesta a conciencia. Nadie, con un mínimo de conocimiento comunitario, presenta sus enmiendas el mismo día de la cumbre. Nadie, en las circunstancias excepcionales que atraviesa Europa, se atreve a plantear un tema radicalmente opuesto al que se discute en la cumbre. Nadie, pero absolutamente nadie, se decanta por el veto cuando ello supone ejercerlo de manera unilateral.
  
O Cameron sigue creyendo que el futuro del Reino Unido pasa por estar en Europa, y en ese caso el veto es un error diplomático totalmente impropio de la experiencia de su país, sus antecesores y su equipo de asesores. O bien Cameron, en el fondo, cree que el Reino Unido puede pasarse de Europa.

Saldremos de dudas en los próximos días. O bien Cameron acaba por unirse a los 26. O bien en casa contrario, sin dramatismos, y muy a pesar del interés común de toda Europa, es probable que haya empezado la escisión definitiva de los ingleses. Cantaremos un Dios salve la Reina, y deberemos dejarles partir. 

                                              La muerte de Nelson

Un abrazo,

PD: desde un punto de vista más ‘pragmático’ el veto es un pésimo augurio para Ashton. Tal vez la única buena noticia es que haya que remplazarla lo más antes posible?… ;)