"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



diumenge, de gener 01, 2012

Liderazgo polaco

2011 nos deja un año sombrío para la integración europea. Nuestros líderes nacionales no han estado a la altura. Les ha faltado esa capacidad de caminar un pasito por delante, esa capacidad para arriesgarse y saber abrir los interrogantes que nos guíen al conjunto de la sociedad hacia las respuestas adecuadas. No han sido líderes europeos. Han sido líderes de sus países, líderes a la antigua. Con discreción pero con firmeza el viento ha soplado a favor del intergubernamentalismo y Europa no ha sabido aprovechar el momentum que brota de toda crisis.

A nivel de la política internacional Europa ha sido un reflejo de sus líderes. El 2011 ha sido un año repleto de oportunidades para jugar un papel más determinante a nivel mundial. Sin embargo nos hemos quedado cortos. Reaccionamos demasiado tarde durante la primavera árabe (Cuando los buenos son ellos). En Libia Europa se limitó a hacer lo que ha hecho siempre (Lo que no resuelven las balas), a pesar de que contaba con nuevas competencias y con un flamante nuevo Servicio de Acción Exterior. Logramos un asiento único en la ONU pero no ha servido para que le habláramos al mundo (Un debut desacompasado). En algunos casos hemos incluso retrocedido, como en el Mediterráneo (Un mar de silencio), y en otros los europeos hemos quedado en evidencia por enésima vez (Obama, el Nobel y Palestina).

Precisamente es en este contexto, con sus más pero sobre todo con sus menos, que Polonia se merece una especial mención por la visión, el empeño y la energía que le ha brindado a Europa. Desde que este país cogiera la responsabilidad de la presidencia del Consejo de la Unión Europea sus líderes han sido como un oasis de esperanza, de pausada reflexión y de entusiasmo calibrado. En Julio el primer Ministro Donald Tusk, en un discurso corto de cuatro páginas ante el Parlamento Europeo, plasmó todo aquello que durante tres años no se ha querido reconocer. No ofreció soluciones mágicas en seis meses, y menos reconociendo que esto de las ‘presidencias’ cada vez tiene menos sentido en el marco del Tratado de Lisboa. Sin embargo puso el dedo en la llaga al afirmar que el futuro de Europa no pasa tanto por dirimir que modelo macroeconómico adoptamos, sino hasta que punto nos dotamos de unas estructuras de decisión continentales. Afirmó que la crisis es de confianza hacia Europa y recordó que a veces olvidamos que la mitad Este de Europa ya ha afrontado un desafío infinitamente mayor en 1989. Desafío del cual salimos todos victoriosos al apostar por el proyecto comunitario. 

Luego está el que para mí es sin duda el mejor discurso político a escala europea de 2011: ‘Poland and the future of the European Union’, en boca de Radoslaw Sikorski, el ministro de exteriores polaco el 28 de noviembre, en Berlín. No es el mejor discurso por su retórica o por su emocionante narrativa. Es el mejor discurso porque sin hacer grandes alardes ni grandes defensas de una palabreja como ‘europeísmo’ ofrece cinco reflexiones ligadas cada una a una iniciativa concreta que marcan un camino posible. Son iniciativas factibles, elemento que dista mucho de aquellos que van sobrados de retórica política –incluso los federalistas- pero pecan en aquello fundamental cuando rige un sistema de equilibrios: realismo. Sikorski ya nos ha dejado para la posteridad la frase de ‘temo más la inacción alemana que su poder’. 

Polonia es ahora mismo uno de los alumnos aventajados de Europa. Sus datos macroeconómicos son buenos, y más en comparación con otros países de la eurozona. Vive un momentum político, donde el Presidente Bronislaw Komorowski y el Primer Ministro Donald Tusk reman en una misma dirección, con el objetivo último de liderar una nueva Europa con su país dentro de la eurozona. Tusk ha sido además recientemente aunado y ampliamente respaldado por las elecciones celebradas en Octubre, convirtiéndose en el primer ministro de la democracia polaca en ser relegido. Atrás queda la complicada cohabitación que mantuvo como primer ministro con uno de los hermanos Kaczynski al frente de la Presidencia. El nacionalismo acérrimo del partido Ley y Justicia ha sido remplazado por una nueva ola de liberalismo económico y compromiso hacía la idea de Europa, tanto en el mensaje como en la acción de gobierno. Hablar del ‘fontanero polaco’ es, si cabe, más ultrajante que nunca. 

En la Europa actual de los egos nacionales la sinceridad y duro realismo con la que los polacos asumen que sin una Europa fuerte liderada por los más fuertes estamos todos perdidos, es como una luz al final del camino. Por ahí empieza el nuevo curso. Por reconocer algunas cosas que todavía nos cuestan. Los sacrificios que tengamos que hacer y debatir, tanto económicos como en soberanía, parecerán entonces mucho más sinceros y mucho más democráticos.

¡Feliz Año!


1 comentari:

CklawOffice ha dit...

Muy buen artículo, es muy importantes saber como se manejan los países del mundo, para tener más conocimientos de los mismos.