"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dimarts, de febrer 14, 2012

El lado oscuro de Europa 1/3

Edward Norton y Helena Bonham Carter
Los análisis que se van sucediendo a raíz del nuevo ‘rescate’ a Grecia son una extraña mezcla entre aquello que es ‘deseable’, aquello que es democráticamente ‘justificable’, lo que otros dicen es ‘inevitable’, lo ‘necesario’, lo ‘justo’…

Me cuesta combinar las diferentes cuadrículas de lectura sobre la crisis del euro (o como dirían los politólogos franceses, las múltiples ‘grilles de lecture’). A menudo asociamos un ‘país’ con su ‘gobierno’. Lo hacemos sin darnos ni cuenta. En Europa sigue siendo de lo más común estructurar nuestras percepciones basándonos en la unidad clásica del estado-nación. Pero existen otras dimensiones como la cultural, la económica, la profesional o la digital que trascienden cada vez más el concepto de frontera.

A pesar del avance imparable del ‘cosmopolitismo’ en todo el continente la crisis ha puesto a prueba nuestra capacidad de pensar más allá de nuestros ‘moldes’ nacionales –y no lo estamos consiguiendo-. También ha acentuado la ‘heterogeneidad’ que todavía existe entre algunas zonas del continente, dejando un poco de lado todas estas dimensiones diferentes que conectan las sociedades europeas. 

Lo más significativo es que estamos tratando este período como un ajuste entre países y gobiernos, más que como un salto cualitativo continental. Hasta parece, por momentos, que si realmente no pudiésemos evitar la catástrofe, siempre tendríamos esa opción de volver cada uno a su ‘país’, a nuestros moldes y nuestras cuadrículas de siempre, como si a pesar de 50 años de unificación, tuviéramos un chip que nos guiara ‘a casa’.

a)    de lo ‘justificable’:

Hace unos días critiqué el ‘modo’ en que Europa está llevando a cabo sus políticas de ajuste. Dejando a un lado el contenido creo que cualquier reforma que signifique ‘imponer’ una hoja de ruta a un estado miembro –y más si dicho estado no tiene otra opción real que la de aceptar- tiene mucho más sentido si proviene de la Comisión y del Parlamento Europeo. Se puede estar ‘a favor’ de las políticas de austeridad. Se puede incluso argumentar que por el bien común de la Unión estas medidas necesitan aplicarse mediante la imposición/presión/extorsión exterior. Pero dicha injerencia es legítima si proviene del marco comunitario. Y por marco comunitario pienso en primera instancia la Comisión Europea, y el Parlamento Europeo. Dichas instituciones, y no el Consejo Europeo, son las que han sido construidas para garantizar el equilibrio democrático entre todos los miembros a los que representan, incluso aquellos que tienen las de perder. También son las dos instituciones que por su naturaleza tienden a encarnar (y defender) el interés común europeo.

Los que tienen la legitimidad no han podido (o no han querido) liderar. Enfrente, los estados se han movilizado siguiendo lógicas de siempre. Los vaivenes políticos en esas arenas movedizas son de otro calibre. Hay que hacer frente a la tiranía de la ‘unanimidad’ (los ejemplos recientes con Cameron o con Eslovaquia son un buen reflejo de ello). Hay que tragar con la política de las transacciones (hoy por mí, mañana por tí), hay que poner en la balanza cuanto ‘pesa’ un país. El núcleo del sistema deja de ser de carácter ‘democrático’. Es de otra índole y se evalúa en función de lo que ‘pagas’, el ‘poder’ de influencia que tienes, o el grado de ‘dependencia’ que existe entre unos y otros.

Ocurre entonces que la lógica de los votos y la potestad de las mayorías son ninguneadas por la lógica del poder. Y a menos democracia, menos garantías y protección para los ciudadanos.

Pasatiempo: Comparar las propuestas de la Comisión (siempre dos pasos más por delante), con las sucesivos acuerdos de mínimos en el Consejo Europeo:
El proyecto que presentaron los tres Presidentes de la Comisión, del Eurogrupo y del Consejo Europeo -Barroso, Juncker y Rompuy- en vísperas a la cumbre del 9 de diciembre (9 páginas, en inglés)
VS
Las conclusiones adoptadas por los Jefes de Estado el 9 de diciembre (7 páginas, en francés).
Bonus: El discurso de Barroso en el Debate sobre el Estado de la Unión