"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



diumenge, de març 18, 2012

¿Has the Future a Left?


Zygmunt Bauman es un mastodonte de la sociología. Fue galardonado con el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2010, junto con otro referente inacabable como Alain Touraine. El extracto que da pie al título de este blog es del sociólogo polonés, de cuando leí su libro ‘Europa, aventura inacabada’, publicado en 2006. Junto con Touraine son dos de los pensadores más prolíficos sobre la noción de ‘modernidad’ (de todos tipos: post, líquida, anti…). 

Bauman dio esta semana una conferencia en la LSE (donde estudió hace 50 años) en el marco de las Ralph Miliband Series (en alusión al político inglés que creó la ‘nueva izquierda’ en Inglaterra por allá los años 60). Los hijos de Ralph, Ed y David Miliband, son los que hoy siguen dando vida en el mundo político al apellido que heredaron de su padre.

Bauman es un pensador asociado habitualmente a la ‘izquierda’ y su charla giró alrededor del futuro de ésta. Sin embargo las reflexiones que hizo tienen un cierto interés más allá de líneas ideológicas. Retomo a continuación algunas de sus consideraciones.

Introducción:

Bauman empezó su charla con una invitación a que los asistentes contextualizaran el modo en que reflexionamos sobre política. Bauman puso como ejemplo el título de su charla ‘Has the Future a Left’ (¿Tendrá el futuro una izquierda?). Hace 50 años dijo, ‘si yo hubiese respondido que el futuro no tendría una izquierda, me hubieran tildado de pesimista e irrealista, y si hubiera dicho que sí, me hubieran tildado de optimista, pero probablemente me hubieran dado la razón, argumentando que todavía había tanto que lograr…’. Hoy algunos pensarán exactamente lo contrario.

Bauman introdujo su charla presentando los siguientes dos argumentos.
a)    El principal problema de la izquierda actualmente es que se limita a replicar lo que hace la derecha (como decía Saramago, por cierto). Para Bauman, la izquierda está sufriendo los estragos de estar tomándose una ‘siesta’. Faltan ideas propias.
b)    El segundo problema es de carácter histórico. Para Bauman lo peor que le pudo pasar al ‘capitalismo’ fue, aunque parezca contradictorio, ‘ganar’ la Guerra Fría. Para Bauman el ‘ideal’ comunista obligó durante muchos años a Occidente a integrar y preocuparse por algunos de los ideales que el mundo soviético enarbolaba en su retórica. [Alberto Toscano es un escritor que suele decir que el Socialismo –entendido aquí como comunismo soviético- fue muy beneficioso siempre y cuando no fueras de los que debían vivir bajo su manto]. En una línea parecida, para Bauman el nuevo capitalismo que surgió a raíz de la caída del muro fue un capitalismo triunfante que dejó de preocuparse por aquellos ideales. La consecuencia, según Bauman, es que el capitalismo de principio de siglo que creíamos extinto, está volviendo a florecer. [Curiosamente este argumento es exactamente el mismo que nos propone, desde un prisma liberal y económico, John Lanchester en su best-seller ‘Whoops’ sobre la crisis].

Los límites actuales de la izquierda
Bauman identificó los tres principales ‘límites’ de la izquierda actual:
a)    Los tejidos sociales que históricamente formaron la base del socialismo han sido desmantelados.
b)    El mundo ha dejado de estructurarse bajo el paradigma capital  vs trabajadores y con ello han disminuido drásticamente aquellas situaciones que favorecían el desarrollo de solidaridades entre la clase trabajadora.
c)    Hasta los años 80 la clase trabajadora compartía, en su mayoría, los mismos espacios de trabajo y de convivencia. Todo lo que envolvía la vida en la fábrica era una vida común donde los trabajadores se auto reflejaban los unos con los otros.  Existía un ‘sufrimiento’ común, y éste era perceptible en el día a día.
Enumerados estos límites Bauman se detuvo en el segundo, argumentando que el paradigma actual no es de la producción, sino el consumismo. La lógica ya no es la de ‘forzar’ o ‘explotar’ una parte de la humanidad en aras de la producción, sino la de ‘seducir’ a la sociedad a consumir en función de su poder adquisitivo. Nuestra identidad en ese sentido la creamos a partir de seleccionar entre diferentes tipos de consumistas. La gran ‘revolución’ respecto a la sociedad de la producción es que esta lógica nos interpela a todos por igual (siempre y cuando tengamos algo en nuestro bolsillo). El hechizo ha sido cambiar el ‘proletariado’, por lo que Bauman llamó, el ‘precarietado’. Con la fundamental diferencia que lo primero no tiene nada que ver con lo segundo (a excepción del hecho que todos paguen impuestos). De allí el problema que la izquierda siga basando sus estrategias en una lectura de la realidad social que ha quedado obsoleta.

¿Puede la izquierda volver a marca la agenda política?
Para Bauman sólo hay una manera de lograrlo: con una izquierda ‘self-assertive’ (que en castellano vendría a querer decir segura de sí misma, auto-afirmativa, entendido aquí como la capacidad de auto-acostumbrarse e imponerse sus propios ideales). Para el sociólogo eso significa, en la práctica, actuar bajo dos premisas:
a)    No disculparse por defender lo que uno considera debe ser defendido. Para Bauman la izquierda debe ser intratable y presentar al menos dos de sus ideales como principios innegociables e irrenunciables: proteger el sufrimiento de los individuos y afirmar que la calidad y la esencia de una sociedad en conjunto se evalúa y se mide en función de la calidad de vida de los más pobres.
b)    La segunda premisa es que la izquierda debe tener muy claro que su rol, y su papel, es lograr sus objetivos: la justicia social, el fin de la pobreza, la emancipación económica, el desarrollo sostenible… Y hasta que eso no se consiga, la izquierda debe existir, y debe trabajar por existir y cumplir esos objetivos. Hasta que eso no se haya conseguido en el mundo para Bauman la izquierda tendrá una razón de ser. ‘O la Humanidad tiene una izquierda, o la Humanidad no tiene futuro’, afirmó. Para Bauman, respondiendo al título de su conferencia, nada puede dejar a la izquierda ‘sin trabajo’, excepto que se haya cumplido esa misión. Y por ahora, no es que sea el caso.

Un mundo de ‘redundantes’
‘Redundant’ en inglés se utiliza para aquella persona que ha sido ‘despedida’ de su trabajo. La connotación en inglés es mucho más interesante, pues utiliza la palabra ‘redundancia’ que relaciona el hecho de estar despedido con el hecho de que nuestro trabajo se haya convertido en algo redundante, superfluo, innecesario. Que ‘sobra’. Bauman utilizó esta metáfora al explicar su visión de la Humanidad a principios del siglo XXI.

Para Bauman la modernización incontrolada es una fábrica de crear gente ‘redundante’. La búsqueda permanente de mayor ‘progreso’ fue durante muchos años la base del crecimiento Europeo. Los ‘redundantes’, aquellos que se veían superados por nuevas demandas asociadas a la modernización y a la producción se iban a otras regiones y países. Es como un jardín, dijo Bauman, donde crecen malas hierbas. Esas malas hierbas ‘sobran’, son arrancadas o crecen en otras partes. El colonialismo, según Bauman, no era otra cosa que la re-localización de los redundantes europeos. La situación sin embargo ha cambiado. Europa no es la única región ‘modernizada’. El resto del mundo se moderniza tambén, creando también sus ‘redundantes’. Para Bauman esta situación es además imparable, pues la propia modernización se define como la imposibilidad de parar de modernizarse.

Llegados a éste punto Bauman aseguró que como no existen ‘territorios nuevos y vírgenes’ que explorar y modernizar, aquellas personas que la modernización ha dejado de lado ya no son asimiladas en sus nuevos países de acogida. Al contrario, se da un fenómeno de diasporización en el mundo. Guardamos nuestras identidades de origen porque en nuestros lugares de acogida ya no hay espacio para nosotros. Sobramos no sólo en Europa, sino en todo el mundo. Y con ello aumentan las tensiones sociales y la incapacidad de la izquierda de ofrecer un camino y una narrativa al nuevo contexto.

Conclusión
En conclusión, Bauman insistió que la crisis de la izquierda es fruto de la combinación de estos elementos, que son propios a nuestro tiempo y que no existían antes. El problema es que la izquierda no ha ni siquiera empezando a reflexionar sobre ellos. Por empezar nos lo ha ni reconocido. Lo más trágico, para Bauman, es que la única manera que ha encontrado de momento la izquierda de enfrentarse a este nuevo paradigma ha sido ofrecer doble ración de la misma medicina que propone la derecha: a más problemas, más producción, más consumismo, más dinero, más crecimiento económico.  

Bauman desarrolló su última reflexión en las preguntas afirmando que la incapacidad de la izquierda a ofrecer una salida también se ve acentuada por el hecho que actualmente hay una disociación del poder y de la política. Lo primero, el poder es global, apolítico, y desregulado, y la política se ha mantenido local. Sin la potestad y poder de implementar aquello que queremos hacer (PODER), la capacidad de decidir qué debe hacerse (POLÍTICA) queda relegada a un segundo plano.

PD: algunos de los thinks tanks en auge que ‘reflexionan’ sobre el futuro de la izquierda en Europa: Foundation for European Progressive Studies; Fundació Catalunya Europa; Social Europe Journal; Sauvons l’Europe

PD: podéis leer el resumen de la conferencia de Ulrick Beck que hice hace un par de semanas.