"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dimarts, de maig 08, 2012

Boris, un euroescéptico para los Juegos de Londres

Boris Johnson, ha desafiado todas las dinámicas, y la semana pasada fue relegido Alcalde de Londres. Boris ha ganado una triple batalla. Primero, la del contexto. La gestión de la crisis ha arrasado con aquellos líderes y gobiernos que estuvieran en el poder desde 2008 y que optaran a la relección (con la notable -y única- excepción de Merkel en 2009). La enésima prueba de ello ha sido la victoria de François Hollande este fin de semana. Boris ha ganado además la batalla del contexto interno, dándole al partido conservador una victoria que contrasta con los pobres índices de popularidad del gobierno Cameron -por no mencionar la sonora derrota en el resto de contiendas municipales-. Y por último, ha ganado la batalla más importante de su carrera (hasta el momento): será él quién finalmente ocupe el cargo de alcalde dentro de dos meses, cuando den comienzo los Juegos Olímpicos de Londres 2012, con el mundo entero mirando hacia el Big Ben.



Para la mayoría de españoles, con el antecedente de Barcelona 92 en las retinas, los juegos Olímpicos son una oportunidad para promocionar varias cosas al mismo tiempo. Los Juegos son en realidad un encaje de muñecas rusas. En el 92, por ejemplo, la ciudad de Barcelona fue la gran triunfadora, ganándose el corazón de medio mundo. Pero los Juegos también sirvieron de coartada para presentar Catalunya y la identidad catalana al exterior. Y luego estuvo el Príncipe, como estandarte de una España que quería contribuir, de forma definitiva y sin paliativos, a la construcción de una Europa que parecía imparable. En el 92 ganó Barcelona, ganó Catalunya, ganó España y ganó Europa.

Cuando empiecen los próximos juegos en Londres, veinte años después, las cosas serán muy diferentes. Ganará Londres, eso seguro, también ganará el Reino Unido, aunque en un segundo plano. Pero de lo que estoy seguro es que perderá Europa. Boris Johnson es probablemente el político que encarna actualmente el lado más euroescéptico y liberal de la sociedad inglesa. ¿A favor de que Grecia caiga en bancarrota y salga del Euro? Check. ¿A favor de la libra (y en general de las monedas nacionales, sean cuales sean) frente a la moneda común? Check. ¿A favor del veto unilateral inglés al Tratado Fiscal recientemente aprobado? Check. ¿A favor de lanzar un referéndum para decidir la continuidad del Reino Unido en la Unión? Check. ¿En contra de más regulación financiera y de un impuesto a las transacciones financieras? Check. ¿En contra del Tratado de Lisboa y los cargos supranacionales como el de Presidente del Consejo Europeo? Check.

Boris Johnson no tendrá ningún interés en compartir con Europa una oportunidad política como los Juegos Olímpicos. No será por falta de ‘conocimiento’ de la política europea, pues de 1989 a 1994 fue el enviado de The Telegraph a Bruselas. Y aunque intente borrarlo de su currículum, antes de ir al colegio más elitista de Inglaterra (Eton), Boris estudió en una de las Escuelas Europeas de Bruselas, probablemente el centro educativo más pro-europeo que exista. Incluso en su faceta de historiador publicó un libro llamando “Dream of Rome”, comparando el imperio romano con la Unión Europea. El nuevo Alcalde simplemente es de los que no creen en el proyecto de construcción comunitaria. De los Juegos europeos de Barcelona, a los Juegos de Londres. Tan cerca, y a la vez tan lejos.

(artículo publicado en la versión renovada de El Europeo. Leer la editorial: 'Un Europeo renovado').