"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dijous, de juny 21, 2012

La 'Eurocrisis' y el déficit democrático 2/2

(lee la primera de este post aquí). 

(...)

La segunda ponencia corrió a cargo de Albert Weale, catedrático de política de la UCL y especialista en la noción de ‘contrato político’. Weale empezó por argumentar que la crisis tiene diferentes lecturas en función de la posición teórica que se defienda. Para algunos, la crisis ha sido la consecuencia lógica de las ‘imperfecciones’ que tenía el sistema. Por ejemplo: que el Banco Central Europeo no fuera el último garante –lender of last resort-, o que no existiese una mutualización de la deuda… En cambio, para otros, esos elementos no eran ‘imperfecciones’ sino precisamente elementos necesarios para evitar el colapso del sistema. Uno puede argumentar por ejemplo que mutualizar la deuda sin una unión fiscal abre la puerta a que algunos se aprovechen y se endeuden a costa de los demás.
Para Weale, la Unión Europea se halla en la encrucijada de conseguir un renovado ‘contrato político’ entre sus miembros. Para el catedrático, la condición previa para cualquier contrato político es la credibilidad de sus firmantes, y para ello es necesario una buena reputación, que existan mecanismos automáticos para castigar el que no cumple el contrato, que exista una supervisión independiente del pacto, y de que exista condicionalidad entre los diferentes firmantes. Sin esas condiciones, los estados miembro serán incapaces de avanzar en la integración europea.
Por otro lado Weale señaló que en el caso de la Unión Europeo la noción de ‘contrato político’ es particularmente delicada, pues se debe lidiar con una doble legitimidad, la nacional y la europea. No sirve de nada acordar algo en Europa si no se ha podido acordar y no tiene la legitimidad en casa. Llegados a este punto Weale quiso concluir señalando que el problema es que la estabilidad política necesaria para la ‘legitimidad’ es muy volátil a nivel doméstico. ‘Los partidos que nacen y desaparecen en meses, la enorme diferencia entre un Sarkozy y un Hollande, o los vaivenes de la opinión pública son elementos que dificultan la continuidad entre las legitimidades locales y la continental’, dijo.

La última ponencia corrió a cargo de otro mastodonte de los estudios europeos, Giandomenico Majone. Majone es uno de los máximos pensadores sobre la noción de ‘déficit democrático’. Majone empezó insistiendo que para responder a la pregunta de si la Unión Europea ha ido demasiado lejos, o se está quedando corta, lo primero y más importante es no olvidar una serie de consideraciones/lecciones básicas:
  1. Antes que nada, no dejar de preguntarse si el ‘pueblo’ está dispuesto a aceptar lo que se propone. 
  2. Lo segundo, sin decidir cuales son los objetivos finales las decisiones que se tomen ‘sirven de poco’, o al menos son difícilmente ‘evaluables’.  
  3. Hay que distinguir entre el proceso y el resultado. Los estudiantes de ciencias políticas, y el 99% de la literatura sobre Europa, analizan la integración como un ‘proceso’, y por lo tanto tendemos a dar una visión ‘positiva’ de su evolución. Sin embargo el ciudadano pide ‘resultados'. 
  4. La idea de que 'la misma solución sirve para todos' es una gran falacia. Majone insistió que siempre vemos el lado positivo de ‘armonizar’ a nivel europeo, pero nos fijamos poco en los costes que eso también conlleva. 
  5. La idea de que exista una evolución ‘natural’ de A a Z, que corresponde a menudo con la visión neofuncionalista de la integración europea es superflua. Lo importante es darse cuenta que las decisiones dependen del contexto social y de las circunstancias en las que se encuentran los diferentes actores. 
  6. Las instituciones supranacionales son frágiles. Y lo son porque no tienen apoyo político. 
  7. El verdadero problema llegados a este punto no es el déficit democrático, sino la falta de democracia. 
  8. Y por último, esta crisis va a cambiar la manera en la que vemos la integración europea. No tiene porqué haber un ‘único’ camino para lograr la unidad europea. Ni tenemos porqué ‘replicar’ el modelo supranacional clásico estadounidense. Esta crisis también es de imaginación.