"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



divendres, de juny 08, 2012

Ser 'europeo' vende

Post publicado en El Europeo (07.06.12).

La Unión Europea, a pesar de sus múltiples lagunas, de su indefinición y de la crisis histórica que atraviesa, es un proyecto que sigue atrayendo. Parecer europeo, o arrimarse a Europa ayuda, aunque no siempre para bien. El concurso de Eurovisión y la Eurocopa son dos buenos ejemplos.

Estos últimos meses dos eventos continentales han ocupado, y ocuparan las pantallas de los telediarios y las portadas de nuestros periódicos. Los dos son ‘europeos’ pero sin serlo. Tienen trampa.

Estuvo primero Eurovisión. La ‘tierra del fuego’, repetían incesantemente los comentaristas en múltiples lenguas para promocionar al país anfitrión, Azerbaiyán. ‘Estamos aquí para hablar de música, no de política’ repetían los concursantes y los organizadores cuando se les preguntaba sobre el preocupante estado de los derechos humanos en el país. El problema es que una ciudadanía coherente y demócrata no puede obviar con una justificación así el grave déficit democrático del país. Una cosa no quita la otra. Lo ha repetido en numerosas ocasiones Amnesty International, Reporteros sin Fronteras (Azerbaiyán ocupa una vergonzante 162 posición de 179 en la famosa  lista ‘negra’ de la ONG), o Human Rights Watch.

Cómo es posible que una celebración ‘europea’ se celebre en un país así, se preguntaban algunos desorientados.  Pues en parte porque no tiene nada que ver con la Unión Europea. El concurso de Eurovisión lo organiza la Unión Europea de Radiodifusión (UER), que es un simple conglomerado de ‘televisiones’ nacionales que han sido ‘aceptadas’ como miembros activos. Para pertenecer a dicha asociación, basta con cumplir con unos ‘requisitos’ que nada tienen que ver con el respeto de la democracia, o de la libertad de información, sino que son de carácter puramente territorial.

Lo que importa es que Azerbaiyán necesitaba ‘venderse’. En el fondo como estábamos allí para divertirnos, a pocos nos sorprendió que la presentadora fuera la hija del Presidente Aliyev –y que además estuviese repitiendo después de 2009 y 2011-, o que la coral estuviese patrocinada por la mujer del Presidente. Tampoco nos sorprendió en demasía que el encargado de cerrar el show –y según los comentaristas el hijo predilecto musical del país-, fuese el yerno del -¿lo adivinan?- Presidente.

Azerbaiyán es miembro de la UER sólo desde 2007 y desde entonces ha quedado siempre en los primeros puestos del concurso de canto –o cante dependiendo de cómo se mire. Se calcula que el gobierno se gastó 1.6 millones de euros para alzarse con la victoria del año pasado. Casi nada en épocas de vacas flacas. Decía que la Unión Europea no tiene nada que ver, y en parte es así. Sin embargo los países por separado tienen cierta responsabilidad pues son los que financian a menudo una parte del concurso.

Pasa un poco lo mismo con el segundo evento que se nos avecina, la ‘Eurocopa’. De nuevo un faux ami como dirían los franceses. Lleva la coletilla de ‘euro’ y aunque la Unión Europea como tal no tiene responsabilidad directa, no deja de ser significativo que se celebre en Polonia y Ucrania, el primero un estado miembro y el segundo un estado ‘clave’ para la política de vecindad de la Unión. Existen riesgos de que haya manifestaciones multitudinarias de racismo en algunos campos.  Basta con repasarse el especial que sacó la BBC titulado ‘los estadios del odio’. El problema del hooliganismo y del racismo en el deporte no es un problema externo a Europa pero Ucrania ha conocido tiempos mejores desde que se independizara en 1991. En el 2004 hubo la esperanzadora Revolución Naranja. El empeoramiento de la situación supondrá que mientras ruede el balón, la promotora precisamente de ese movimiento y ex primera ministra, Yulia Timoshenko, esté ahora encarcelada.

Eurovisión y Eurocopa. Detrás dos países con necesidad de ‘parecer’ europeos, de ‘limpiar’ sus injustificables lagunas democráticas. La Unión Europea con su silencio será cómplice, como ya pasó en el Mediterráneo, sin darse cuenta que aunque no sean eventos de su incumbencia, pueden salpicar nuestros intereses y sobre todo los principios de la Unión.