"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dimarts, de setembre 25, 2012

Catalunya y Europa: un proceso

Quería hacer un apunte sobre la actualidad política en Catalunya. Y añadir algún elemento más al debate académico, jurídico y teórico sobre ampliaciones internas en la Unión Europea.

En primer lugar recomendar cinco artículos como contexto, que me han ayudado, todos ellos adoptando perspectivas diferentes, pero que por su sosiego ayudan a entender las diferentes posiciones en el debate. Al menos así me lo parece.
  1. Diada histórica (El País, Editorial, 11.09.12) ‘Una de las mayores manifestaciones que se hayan visto jamás en este país desfiló ayer en Barcelona tras una pancarta que pedía la independencia de Cataluña…’ 
  2. Tenim raons, però no la raó (Salvador Cardús, ARA, 04.09.12):  ‘Jo mateix sé que dels objectius polítics que persegueixo n’he de donar raons. Però, per fer-ho, primer he de renunciar a pensar que tinc la raó. Per exemple, a mi m’agradaria veure, tan aviat com fos possible, una Catalunya independent. (...) Ara bé: sé que no estic defensant una veritat, una essència, un dret natural, un destí o una raó absoluta. Sé que la independència de Catalunya és una opció possible per al futur del meu país i que hi ha bones raons per desitjar-la’ 
  3. Després del 11’s Federalisme (Miquel Iceta, 16.09.12): ‘Es tracta de dir clarament si volem marxar o si volem intentar quedar-nos. (...) Uns i altres, independentistes i autonomistes i federalistes, estem abocats a trobar solucions a través de la política i dels mecanismes institucionals de la democracia' 
  4. ¡Menudo lío! (Joan Subirats, El País, 11.09.12): ‘Punto y aparte. La centralidad política catalana se ha visto desplazada hacia el independentismo. Este es el resumen de la manifestación más masiva que se recuerda en Cataluña. Ello es la consecuencia del gran desencanto que supuso el portazo al esforzado proceso de reforma del Estatuto’. 
  5. L’hora de fer política (Lluís Foix, El Punt/Avui, 12.09.12): ‘En tot cas han de ser els polítics els que reprenguin la qüestió i facin propostes d'acord en el que creuen i ho proposin en les properes eleccions generals quan hi siguin. Les manifestacions i els actes al carrer expressen molts sentiments de gent que està enrabiada o preocupada per la seva situació personal. Però és la política la que ha de fer-se càrrec d'aquest corrent independentista.'
Uno de los puntos del debate que surge con recurrencia es el del posible encaje de un Estado catalán en el marco de la Unión Europea. Me gustaría decir de entrada que este debate me parece interesante principalmente desde el punto de vista jurídico y académico. Desde el punto de vista político lo es menos. Por una simple razón, la política es por esencia un proceso de creación. La política y la democracia no son previsibles. No pueden serlo pues se basan precisamente en la existencia y confrontación de alternativas. En ese sentido hablar del encaje de una Catalunya independiente en la Unión Europea equivale a situarse en un contexto hipotético y nos obliga a reconocer una obviedad: que lo determinante es el proceso, no la estructura final. Debemos tener claro que el tipo de encaje dependerá más de cómo se actúe ahora que no del estatus que un día Catalunya pueda alcanzar como comunidad. 

Si cocinas por primera vez un huevo lo que trasciende no es discutir sobre cómo mojar el pan, si no atender que ese supuesto dependerá de si lo cocinamos frito, pasado por agua o revuelto. Todo esto para decir algo muy simple. Hablar del encaje de una Catalunya independiente en la Unión Europea es un debate que requiere relativizar. Puede ser un debate útil, pero las conclusiones no son garantía de nada. Y creer lo contrario es apostar por la imprudencia y la frustración.

Hecha esta reflexión inicial, que me parecía imprescindible, creo que vale la pena leer sobre este tema el post que publicó Encarna hace más de dos años, en uno de los blogs de referencia sobre Europa. Recomiendo la lectura integral del post. Y transcribo a continuación la respuesta que le dí entonces:

Tu post hace referencia a un tema complejo y como tú dices característico no tanto por las ‘soluciones’ o ‘respuestas’ que ofrece, si no más bien por su vacío legal y el gran número de outcomes posibles.
Añado algunas reflexiones para animar la discusión. La primera es la necesidad como ya comentas de tener en cuenta dos legalidades distintas (la internacional y la europea). A nivel internacional el texto que nos podría dar más pistas es efectivamente la Convención de Viena de 1978 –Convention on Sucession of States in Respect of Treaties-. Según el Convenio el principio que se aplica a nivel de los ‘Tratados’ en caso de secesión o disolución de un Estado es el de la continuidad [artículos 16 y 17]. Los nuevos estados independientes pueden, si lo desean, mantener los Tratados en los que ya participaba como región. Dos puntos de todas formas que nos ayudan en este caso: el primero es que ningún Estado miembro de la Unión Europea ha ratificado este convenio. El segundo es que el mismo documento incide que el principio de continuidad está sujeto a los mecanismos específicos que contemple la organización internacional de la que estemos hablando.
Lo que nos lleva al problema que tu misma anunciabas. La Unión Europea no ofrece respuestas legales que zanjen la cuestión. Sin embargo, -como en todo lo referente a la construcción europea-, un repaso a casos similares sirve para recordarnos que lo que prima en la UE es la negociación y el equilibrio de intereses [ya se sabe que ninguna regla es inviolable cuando hay una voluntad consensuada de cambio]. En Europa siempre está todo por hacer porqué el proyecto es por naturaleza modificable, permeable y por lo tanto indefinido –la misma reflexión podría aplicarse en cuanto a competencias, fronteras de la UE, Tratados…-. En ese sentido el vacío institucional no supuso mayor problema a la hora de reunificar unos alemanes con otros, o cuando Groenlandia se anexó a Dinamarca (casos que podrían servir como precedentes aunque no se tratara de integrar directamente ningún ‘nuevo’ Estado).
Me da la sensación que la idea de ‘internal enlargment’ sería un sendero más por descubrir, como tantos antes a los que se ha enfrentado la Unión Europa. La capacidad de flexibilidad y de adaptación seguiría estando al servicio del interés de los diferentes Estados, instituciones y de los principios ‘básicos’ que forman la UE –como el respeto a las minorías -.
En ese sentido la pregunta que tal vez nos dé más respuestas no es la de si es ‘posible’ –políticamente y legalmente- que trozos de un mismo Estado sigan formando parte de la UE, si no si la Unión Europea querría y le saldría a cuenta en ese caso mantener esos territorios bajo su ala.
Puesto de otra manera, ¿acaso la UE –en su conjunto- dudaría un solo momento en ‘facilitar’ y aceptar la transición semi-automática de una Bélgica única, a una dividida entre valones y flamencos?.
En mi opinión, en lo que respecta el caso de España, la cuestión que debe resolverse es como promover, aumentar y reforzar nuevamente la cohesión. Las supuestas ‘dificultades’ [o normas legales existentes] no serán un argumento válido ni suficiente para frenar una cierta voluntad política o demanda territorial. Al contrario, es probable que si el espejo de la convivencia se rompe, la primera que tenga interés en recoger los pedacitos sea la Unión Europea.
PD: por si interesa: Bühler, Konrad G. State succession and membership in international organizations. Legal theories versus political pragmatism. The Hague: Kluwer Law
International, 2001. Las páginas 18-30 resumen las diferentes opciones que los Tratados ofrecen para las adhesiones ‘automáticas’ en caso de disolución o secesión


Acabo recomendado dos textos más (uno reciente, el otro del 2000) sobre el tema:
-Escisión y permanencia en la UE, José Maria de Areilza
-Independencia unilateral: imposible en la UE, Carlos Carnero

Y el post que publiqué por allá el 2010, después de la sentencia contra el Estatut (The grapes of wrath). Tiene cierta gracia releerse los artículos de aquel entonces. Uno de ellos se preguntaba quién recogería el aliento popular que emanaba de los manifestantes...

Artista: Folon

2 comentaris:

Jorge Tanarro Colodrón ha dit...

Me gustaría incidir en el hecho de que existe una diferencia sustancial entre que un país se divida en dos países diferentes por mutuo acuerdo (como es el caso de Checoslovaquia y sería el de Bélgica) y que una parte de un país se escinda de este dando lugar a un nuevo estado + el estado existente.

Es cierto que todo es posible en este mundo, pero también es cierto que igual que resulta congruente que proyectos de unificación como el de Alemania incorporen ciudadanos a la Unión... resulta lógico que proyectos de ruptura, independencia o secesión resten ciudadanos a la Unión ¿no? en el fondo de eso se trata.

...yo diría que defender la independencia pero dentro de la Unión Europea suena a galimatías.

Anònim ha dit...

Hola Jorge,
Gracias por la aportación.
Son cosas distintas en efecto. Respecto a tu última frase, precisamente de eso se trata, de ver hasta qué punto el acceso a la UE debe darse 'por hecho' en caso de independencia. A menudo no se relativiza (y se separa) el debate sobre los dos procesos (independencia y permanencia en la UE). No hay automatimo en política, eso es lo que quise decir en el post. Un saludo. Dídac G.