"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dijous, de setembre 20, 2012

Unión bancaria: un primer paso

El pasado 12 de septiembre la Comisión Europea hacía pública su propuesta de ‘Unión bancaria’.
Los tres documentos oficiales que hay que leerse son estos:
  1. A regulation giving strong powers for the supervision of all banks in the euro are to the ECB and national supervisory authorities i.e. the creation of a single supervisory mechanism;
  2. A regulation with limited and specific changes to the regulation setting up the European Banking Authority (EBA) to ensure a balance in its decision making structures between the euro area and non-euro area Member States;
  3. A communication outlining the Commission's overall vision for rolling out the banking union, covering the single rulebook, common deposit protection and a single bank resolution mechanism.
Para el análisis recomiendo dos artículos. El de Emilio Ontiveros: ‘Controvertida unión bancaria’, y el completo balance de EURACTIV: ‘Bruxelles échafaude un à un les étages de l’Union bancaire’. 

El motivo para establecer un sistema unificado de supervisión bancaria es doble.
-Primero, más credibilidad. Ha quedado demostrado que en ocasiones aquellos bancos que son importantes para la economía de un país (o ‘too big to fail’) reciben un trato de favor por parte de las agencias reguladoras del país en concreto. Se supone que con una regulación unificada y continental se evita dicho laxismo. El Banco Central Europeo será el encargado de ejecutar esta supervisión unificada.
-Segundo, romper el círculo vicioso entre deuda bancaria y deuda pública (una de las principales razones por las que Europa se ve sometida actualmente a una presión de reajuste presupuestario tan feroz). Alemania aceptó que el Mecanismo Europeo de Estabilidad pudiera recapitalizar directamente entidades bancarias con una condición: que existiera un mecanismo de supervisión común. La propuesta de la Comisión va en esa dirección y rompe con una doble dependencia: la de los Estados hacia los bancos para que comprasen deuda pública, y la de los bancos hacia los Estados para que les recapitalizaran.


Dicho esto, para que la idea de ‘Unión Bancaria’ sea creíble y efectiva hay que dirimir al menos cuatro cuestiones en los próximos meses, más allá de la simple ‘supervisión’. Son los siguientes:
  1. Un fondo de resolución para recapitalizar entidades afectadas durante un período de crisis. (El fondo podría estar alimentado por ejemplo mediante un impuesto sobre los bancos). A falta de que exista ese fondo de resolución el Mecanismo Europeo de Estabilidad (que cuenta con 500 mil millones de euros) puede cumplir esa función.
  2. Un fondo de garantía de depósitos único (evitando que cunda el pánico y el efecto ‘bank run’ en caso de crisis). 
  3. El tamaño o el número de entidades que deben ser objeto de esa supervisión. Alemania sólo quiere concentrarse en los 25 bancos más importantes de la eurozona. Francia quiere vigilar un total de 6000 entidades. La propuesta de la Comisión opta por la segunda opción por lo que pone en manos del BCE un grado de responsabilidad y una carga de trabajo de dimensiones titánicas. 
  4. La concentración de poder del BCE. El Banco Central Europeo pasa a ser una de las instituciones más importantes para la estabilidad económica (y por tanto política) de la eurozona. Podrá revocar y conceder licencias bancarias, así como forzar programas de recapitalización. La institución responsable de la política monetaria (es decir el propio BCE) pasará a ser también la responsable de vigilar el entramado bancario. Ello exigirá en principio una separación e independencia meridiana entre los equipos a pesar de que formen parte de la misma institución. La concentración de tanto poder no es una práctica exenta de riesgos. El BCE pasará a ‘influenciar’ -¿y ser influenciado?- cada vez más por los gobiernos europeos.