"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dimecres, d’octubre 10, 2012

La mutación de Hollande

(publicado en ElEuropeo, el 08.10.12) 

El pasado 9 de septiembre, en una entrevista televisada frente a las cámaras de TF1, François Hollande decidió mudar de piel con la llegada del otoño. El concepto de ‘presidente normal’ que le había servido para ganar las elecciones cuatro meses antes le estaba hundiendo en las encuestas. Francia, inmersa en la crisis y acostumbrada al estilo omnipresente de Sarkozy, exigía liderazgo.

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A partir de ese 9 de septiembre no hay dossier que se le escape y que él mismo no se ocupe de explicar públicamente. Ha activado el ‘modo combate’ como él mismo dice y no tiene miedo. Asume, con pedagogía, tanto un ahorro presupuestario histórico de 30 mil millones de euros, como el intento casi imposible de reformar la competitividad en Francia, y le queda tiempo para encauzar las meteduras de pata de sus ministros…

Sin embargo hay un tema que resiste y resistirá siempre al invasor. Hollande puede con todo excepto con Europa. Ay, Europa… El presidente se enfrenta al doctor Jekyll y Mr Hyde de la izquierda francesa. Basta con recordar que el referéndum fallido de 2005 de la Constitución Europea se debió en parte a la oposición que hicieron personajes como Laurent Fabius y Bernard Cazeneuve, ahora al frente del ministerio de Asuntos Exteriores y Asuntos Europeos.

A la hora de componer su gobierno Hollande apostó por dar cabida a todos, evitando reabrir la guerra fratricida de 2005. Es una opción, pero sólo para el corto plazo.

Se avecinan cambios de enorme magnitud a nivel institucional y fundacional en Europa. Hollande sabe que sopla el viento en contra, con un euroescepticismo creciente en Francia como señalaba recientemente Le Figaro. Sabe que se enfrenta a esa doble esencia de la izquierda, que de momento sólo ha asomado después de que Los Verdes, socios de gobierno, se opusieran con el 70% al Tratado Fiscal europeo. Sabe que tradicionalmente hay líneas rojas que no puede cruzar en Francia, como hablar de federalismo, o de unión política europea.

Pero tarde o temprano Hollande deberá hablar de lo que le preocupa. Deberá enfrentarse a las contradicciones de su campo. Deberá explicar y convencer. El 9 de septiembre el presidente decidió cambiar de disfraz, pero antes de diciembre deberá mutar de nuevo si quiere salir airoso. Francia exigirá en los próximos meses un presidente con un relato para Europa. Con los tiempos que corren no hay tiempo para la normalidad, hay que ser visionario.