"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dijous, de desembre 06, 2012

Adiós Niemeyer

Brasília, la ciudad sin esquinas.

Llegué a Brasilia en septiembre de 2006. Fue un año irrepetible. Una ciudad tan increíble que muchos de los amigos con los que coincidí –me incluyo- siguen soñando con volver e incluso instalarse un tiempo allí. Es un lugar que engancha, con sus ‘bloques’, las ‘quadras’, las carreteras de hasta ocho carriles y su ‘eixo monumental’. Una ciudad parida por el sueño igualitario de un visionario, a golpe de ‘betôn brut’, el mismo material que más tarde daría nombre al brutalismo. Una corriente de la que se inspiraron los ingleses para construir el ‘Barbican Centre’, uno de los lugares que más me gusta de Londres.
 Una ciudad que cuando nació mi abuela, literalmente no existía. 

Brasilia sin embargo no es ninguna ciudad de ensueño, a pesar de su indudable belleza arquitectónica. Ni tampoco es una ciudad que tenga un ‘porvenir’ labrado. Precisamente por haber sido ideada con una finalidad social y política, la visión que dio forma a la urbe se ha ido desgastando con el paso del tiempo. Aquella batalla cultural en la que un cierto comunismo idealizado supo hacerse un hueco ya no corresponde con la mayoría de los anhelos de las generaciones de hoy. Ni probablemente sus necesidades.

Ser o no ser isla.
Artículo que publiqué en ‘Notas de Brasil’, La Vanguardia, el 10.10.06
La romántica París le debe su nombre a un pueblo celta del siglo III a.C., la ciudad de Londres al gran imperio romano cuando fundó Londinium en el año 43, la cosmopolita Nueva York a los colonos neerlandeses del siglo XVI y la hiperpoblada Shangai a la dinastía Han hace más de dos mil años. Todas son ciudades históricas que con el tiempo han sobrevivido, se han reformado y han aprendido. La historia de Brasilia en cambio, la actual capital federal del país más grande de América Latina, se remonta hace solo 46 años y su nombre a poco menos de 200 cuando el poeta y político José Bonifacio lo pronunciara por primera vez… Lee el artículo entero