"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dimecres, de març 06, 2013

Tope a la prima

(Publicado en Sesióndecontrol.com, 04.03.13)

La idea de regular las primas en el sector financiero ha estado en el centro del debate mediático desde 2008. Poner un ‘tope’ a esta práctica ha sido una de las exigencias más candentes para aquellos que abogan por reforzar la regulación financiera.

 
El pasado 28 de enero el comité de asuntos económicos y monetarios del Parlamento Europeo llegó a un acuerdo con el Consejo de la UE (los gobiernos) para hacerlo.
El acuerdo prevé, de forma obligatoria, un ratio de 1:1 entre el salario y el bonus. Es decir, que no se puede recibir una prima mayor que el salario anual. Se puede llegar a un ratio de 1:2 si un 65% de los accionistas que ostentan 50% del total de las acciones apoyan el incremento. En caso de que los accionistas que tomen parte en la decisión no representen el 50% del total de las acciones entonces la mayoría requerida es de 75% de los presentes. Estos detalles están explicados en la decisión del Parlamento Europeo, de menos de un folio. Extremadamente simple, y a la vez extremadamente simbólico.

Un elemento fundamental es que la nueva norma se aplicará sin excepción a todos los bancos europeos y sus sucursales internacionales, pero también a aquellos bancos extranjeros que operen en Europa.

Las personas que han estado al frente del dossier, por su filiación política, y por su nacionalidad, son una muestra de hasta qué punto la decisión ha gozado de transversalidad. El ‘rapporteur’ del texto es Othmar Karas, del grupo popular europeo, y la presidenta del comité de asuntos económicos es la británica Sharon Bowles. Un conservador y una británica al frente de uno de los textos pro-regulación más sensibles para la City de Londres y el mundo de las finanzas.

Se prevé que el texto sea ratificado en sesión plenaria el 15 de abril. Salvo catástrofe mayor (que no debería ocurrir, pues los Estados ya han dado su visto bueno), la norma entrará en vigor en todos los estados miembros en enero de 2014.

A favor

Entre los defensores de la nueva regulación el principal argumento es la contradicción ética que supone que un sector que ha tenido que ser ‘salvado’ con el dinero público de los contribuyentes siga repartiendo ingentes cantidades de dinero a una minoría de sus empleados.

Desde 2008 no son pocos los casos de bancos ‘rescatados’ que siguen dando primas. En algunos casos se siguen repartiendo incluso cuando el banco es deficitario, como ha anunciado esta misma semana el banco británico RBS.

Pero el argumento ético no es el único. La política de repartir bonus se basa en la idea que cuanto más dinero genere el empleado, mayor será su prima. Para un banco ese tipo de lógica es un incentivo a infravalorar el riesgo económico.

A eso se añade el hecho que el sector bancario tiene repercusiones vitales para la sociedad en su conjunto: por sus derivaciones en lo social y económico, tiene cierta vocación pública. La lógica de retribución no debería distar mucho del principio por el que se regula un hospital, o una escuela.

Del mismo modo que la retribución de un maestro no puede estar supeditada a una simple lógica marchante, porque su contribución no es fiduciaria, del mismo modo el mundo de las finanzas debería regularse más allá del simple 'dinero' producido.

En contra

En una ciudad como Londres, donde el sector financiero ocupa un lugar primordial, los argumentos en contra suenan con fuerza. El principal argumento es que la flexibilidad de dar o no dar primas permite que los salarios fijos sean relativamente bajos. Ese coste fijo a la baja no sólo le permite al banco hacer algunos ahorros, sino que además permite que el bonus sea un instrumento para recompensar y ‘mantener’ a los mejores empleados.

El segundo argumento, el de ‘izquierdas’, como señala irónicamente Zoe Williams en su última columna de The Guardian, es que siempre es mejor que el 'surplus' de un banco se lo den a los empleados que a los 'ricos' accionistas. Al fin y al cabo, las primas forman parte de la paga de los 'traders' y por lo tanto están sujetos al impuesto.

El tercer argumento es el que más ha sonado estos días en la prensa financiera. Boris Johnson, el alcalde de Londres ha sido su máximo exponente. La idea es que en un mundo ‘desregulado’, una regulación europea puede provocar un éxodo de los banqueros hacia Singapur, Hong Kong y Nueva York, ciudades donde no hay tope para los bonus.

De los tres argumentos, los dos primeros tienen cierto criterio económico. El tercero se fundamenta en la peligrosa escapatoria de la relativización moral. Sin decirlo, la lógica de Boris Johnson es justificar una práctica posiblemente antiética por el simple hecho que ‘otros’ la practican.

El riesgo –real o no- de un ‘éxodo’ masivo puede ser contrarrestado con una política de incentivos que miren más allá de la simple retribución económica. Por ejemplo, un sistema de recompensas que tome en cuenta la salud y el rendimiento del banco a largo plazo mediante la entrega de 'stock options' con una cláusula temporal.

Una pequeña revolución

En todo caso las nuevas reglas no supondrán un gran cambio en la práctica para el sector financiero. La mayoría de los bonus, tal y como recordaba Alex Barker esta semana en el Financial Times, ya corresponden al ratio propuesto por el Parlamento Europeo.

Las primas que van más allá del 1:2 se limitan a unos pocos cientos de empleados y directivos de algunos departamentos -entre los que destacan históricamente el de fusiones y adquisiciones y el de 'trading'-. La grandísima mayoría de los profesionales del sector nunca han recibido primas y trabajan con el mismo estándar ético que en cualquier otra profesión (ya se sabe que las películas nunca han sido un reflejo de la realidad).

Para los bancos que quieran trampear el sistema siempre habrá alguna solución. En Suiza, cuando también se instauró un ‘tope’ para los bonus, algunas empresas simplemente aumentaron el salario fijo, o relacionaron el salario anual en función del rendimiento (una especia de prima retroactiva).

El riesgo de una conducta poco ética siempre existirá, y eso sirve tanto para el sector de las finanzas, como para el sector público, el privado, o cualquier otro sector. Pero ese riesgo no exime a la sociedad y sus representantes políticos de hacer su trabajo. Algunos dirán que esa es la pequeña revolución que ha conseguido el Parlamento Europeo esta semana.