"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dijous, de maig 16, 2013

Euroescépticos de Nigel a Nigel

(Publicado en Sesióndecontrol.com, 13.05.13) 

El UKIP se afianza definitivamente en Inglaterra. La promesa de Cameron de celebrar un referéndum sobre Europa en 2017 moviliza la bancada anti-europea.
 

El pasado mes de noviembre la alarma política sonó en Inglaterra a raíz de los buenos resultados que cosechó el extremista UKIP en tres elecciones anticipadas. En dos de ellas, Rotherham y Middlesbrough, se convirtió en la segunda fuerza más votada: parece el auge definitivo de la formación.

En las elecciones locales que se celebraron en toda Inglaterra el pasado 3 de mayo la alarma pasó a ser una realidad palpable. El UKIP liderado por Nigel Farage conseguía 147 regidores esparcidos en los 35 condados ingleses. El partido no logra mayoría en ninguno de esos contados, pero en muchos se convierte en la primera fuerza de oposición.

Los conservadores logran en total 1.124 regidores, los laboristas 560 y los liberal-demócratas 371. En realidad, estos números no reflejan el éxito real de los diferentes partidos. En Inglaterra el sistema electoral es ultra-mayoritario, y por lo tanto sólo el que llega primero gana el escaño en liza (consulta aquí resultados completos).

En ese sentido 147 regidores pueden parecer pocos en comparación, pero en términos prácticos significa que en 147 escrutinios el UKIP ha sido el partido más votado, arrasando con los partidos más tradicionales. Si a las aplastantes victorias añadimos todos los votos cosechados por los candidatos del UKIP que llegaron segundos o terceros, el porcentaje total de votos es de 23%. En comparación, sólo un 25% votó a los conservadores, un 29% a los laboristas, y un 14% a los liberal-demócratas.

Como recordaba esta semana el especialista de la London School of Economics Tony Travers, nunca antes en la historia electoral del Reino Unido la suma de los votos de los dos principales partidos había sido proporcionalmente tan baja. Sólo el 54% de los ingleses se decantó por el partido conservador o laborista. El bipartidismo se debilita.

El otro Nigel
Coincidiendo con la cita electoral del 3 de mayo, el panorama político inglés ha vivido una sacudida de la mano de otro Nigel. Nigel Lawson, el que fuese Ministro de Hacienda de Margaret Thatcher entre 1983 y 1989, publicaba un artículo en The Times abogando por la ‘salida’ de su país de la Unión Europea. Un texto que equivale a lanzar ‘una granada en una habitación cerrada‘, como apuntó el también exministro de Thatcher, Malcolm Rifkind.

El posicionamiento de Lawson -por el enorme caché político que tiene en Inglaterra- desestabiliza la ya de por si frágil estrategia de Cameron respecto a la cuestión europea. El primer ministro ve cómo dos ‘nigels’, el del UKIP y uno de los fantasmas de Thatcher, amenazan con provocar la enésima revuelta de su bancada más euroescéptica.

Cameron prometió en enero de 2013 celebrar un referéndum sobre Europa si gana las elecciones en 2015. Mediante el análisis de prensa trimestral realizado entre el mes de noviembre y el mes de enero de 2013 se percibe que dicha estrategia pende de cinco hilos, todos ellos muy frágiles:
  1. Una falsa alternativa: David Cameron argumenta que quiere quedarse en Europa, pero sólo si consigue ‘renegociar’ su relación con la UE. No contempla la posibilidad de perder la batalla política de la renegociación, con la ingenuidad y riesgo que eso conlleva. El primer ministro no ha dado ninguna pista de la posición final que adoptará el día del referéndum si no consigue cumplir con su propósito.
  2. Timing: el cálculo del primer ministro británico es que para 2017 los estados-miembro habrán definido la evolución institucional de la Unión después de la crisis. Cameron considera que ese será el momento para plantear qué tipo de relación debe tener el Reino Unido con esa ‘nueva Europa’. El principal problema para Cameron es que la fecha de 2017 no depende de un acuerdo definido a escala europea, sino de su cálculo político personal.
  3. La oposición: La posición que adoptarán los liberal-demócratas, pero sobre todo los laboristas, sigue siendo ambigua. Sin un frente ‘proeuropeo’ el referéndum será un mero trámite de salida.
  4. Imprecisión: David Cameron no ha precisado cuál es el contenido político de lo que llama ‘renegociación’. En ese sentido la auditoría que está llevando a cabo William Hague –el ministro de Exteriores- determinará los objetivos políticos de los conservadores. Sólo una vez se publique esa auditoría (prevista para diciembre), el debate alcanzará una dimensión más empírica.
  5. UKIP: las recientes elecciones locales muestran que los conservadores habrían ganado el doble de escaños de haber contado con los votos del UKIP. En ese sentido, el auge del partido euroescéptico puede ser clave a la hora de determinar qué posición adoptarán los ‘tories’ sobre la cuestión europea.
Los cinco puntos son un ejemplo del ‘amateurismo’ político con el que Cameron ha planteado el referéndum. De momento los únicos que están sabiendo sacar partido de una posible consulta a los ciudadanos es el campo anti-europeo. El UKIP, junto con los Nigels de un lado y de otro, van ocupando la esfera pública. Para Cameron -y los que supuestamente quieran quedarse en Europa- cada día que pasa es un día más lejos de su objetivo.
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