"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dijous, de setembre 12, 2013

Un falso dilema


Uno de los bloggers del estupendo ‘Au Café de l’Europe’ publicaba esta semana un post que vale la pena leer: 'Vers une Union fédérale: une proposition de calendrier'.

Bandera de los federalistas europeos
El post hace hincapié en el siguiente dilema ¿Qué posición deben adoptar los federalistas/europeístas en las próximas elecciones europeas de 2014?

Desde la perspectiva federalista existe una visión bastante arraigada de la necesidad que la Unión emprenda una reforma institucional lo antes posible. Es una posición que yo mismo planteaba hace unos días de esta forma:

‘(…) Algunos campos plantearán los comicios como una dialéctica política entre austeridad y crecimiento, otros entre norte y sur, otros entre izquierda y derecha, y otros incluso entre anti-europeísmo y fervor europeísta. El quid de la cuestión es que muchas de estas batallas sólo son creíbles si la Unión Europea acomete algunos de los cambios institucionales que proponen fundaciones como la Friedrich Ebert o el European Council for Foreign Relations. Una UE sin recursos económicos propios, por ejemplo, tiene un poder limitado para lograr dinamizar el crecimiento continental. Otro ejemplo, sin una reforma que permita al Parlamento Europeo proponer legislación europea –actualmente competencia unilateral de la Comisión- se hace difícil argumentar que una mayoría socialista/conservadora en el Parlamento Europeo vaya a marcar la diferencia proponiendo ‘tal o tal ley’.
Los partidos europeos deberán ir hasta el final de su razonamiento si no quieren decepcionar a unos ciudadanos que en 2014, por primera vez, exigirán que su voto tenga un impacto muy real. Está en su interés promover y explicar el diseño institucional que quieren para Europa. ¿Qué partido ofrece defender una Europa más parlamentaria? ¿Cuál se contenta con un federalismo limitado, y por qué? ¿Cuál es la visión institucional europea de los cabezas de lista?
Las múltiples batallas comunicativas que se avecinan, entre rigor o expansión, entre progresismo o conservadurismo, están supeditas a la madre de todas las batallas en Europa: refundación o status quo’ (La bicicleta de Europa, Agenda Pública).


De todas formas esta posición requiere un matiz determinante: la posible necesidad de reformar la UE no quita que las elecciones de mayo 2014 escenificarán por primera vez una confrontación política histórica. Sobre la mesa habrá varias opciones claramente distintas. Esta vez sí será diferente, y no sólo porqué lo diga el propio parlamento en su anuncio institucional, si no porqué hay una multitud de innovaciones que harán que los comicios se parezcan a los de una Europa parlamentaria (candidatos únicos, campañas transnacionales, polarizaciones de todo tipo – norte/sur, izquierda/derecha, austeridad/crecimiento…).
  • ¿Deben pues los europeístas plantear estas elecciones cómo un duelo entre los que estén a favor de una reforma (profundización institucional) de la Unión y los que no? ¿O deben los europeístas plantear estas elecciones como una gran confrontación ideológica a escala continental?  
Tal vez lo uno no quita lo otro. Por eso el post de Pierre-Antoine da en el clavo. La misión de los europeístas debe ser, probablemente, doble. Por un lado esforzarse en poner en evidencia la posición que cada partido defiende para el futuro de la Unión (ya que ese debate será inapelable de aquí a 2017, cuando todavía estén en el cargo). Y por el otro, los europeístas deberán poner su granito de arena para hacer de estos comicios un hito de la politización europea, poniendo en evidencia las diferencias políticas entre los unos y los otros.  

El partido liberal-demócrata europeo no defiende lo mismo que el Partido Socialista Europeo. Y los Verdes no escogerán a su candidato de la misma forma que el resto. Hay diferencias identificables, políticas, y la responsabilidad de los europeístas debe ser la de asegurarse que los medios de comunicación y la sociedad civil discuta en función de lo que toca (y no en función de temáticas nacionales).

El movimiento europeísta debe escoger bien el campo de batalla. Defender una reforma de la Unión no es incompatible con apostar por la confrontación ideológica.