"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



dimarts, d’agost 02, 2016

Theresa May en tres discursos

(Publicado en el primer monográfico de la revista Beerderberg, Julio 2016)

La consagración de Theresa May al frente del gobierno británico tuvo su dosis de dramatismo. Nadie la esperaba. Los diputados ʻtoriesʼ tampoco habían apostado inicialmente por ella. Es tentador pensar aquello de que “estuvo en el buen lugar, en el buen momento” después de las puñaladas que se propinaron Cameron, Johnson y Gove. Una victoria por descarte que, sin embargo, no es lo que parece. 

En realidad la carambola quedará rápidamente olvidada, porque en el campo ideológico Theresa May se ha caracterizado por ser una política de ideas claras –y fijas–. Un ideario que la nueva primera ministra ha ido versando en tres discursos que han cambiado la historia de la derecha británica, pronunciados a lo largo de su mandato en el gobierno a partir de 2010, y antes como figura clave del aparato ʻtoryʼ.

Ese corpus discursivo tiene un mismo hilo conductor, incluso se podría llegar a decir que May ha sido algo visionaria. Antes del descrédito de las élites representativas y económicas con la crisis, antes también de la ola populista antinmigración, y mucho antes de que la “igualdad de oportunidades” se despeñara en Europa, May ya tenía claro que lo suyo iba a ser el argumento antiestablishment. En particular, contra su propio campo y su propia profesión. Un caballo ganador con los tiempos que corren y una garantía de popularidad en el escenario post ʻbrexitʼ.