"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



#DebatePassim: Los retos de Federica Mogherini

(Publicado originalmente en Passim, 21.10.14)

A finales de agosto, Federica Mogherini (1973, Roma) fue designada por el Consejo Europeo como la nueva ‘Alta Representante de la Unión para la Asuntos Exteriores y Política de Seguridad’. El nombre de Mogherini llevaba semanas sonando con fuerza en Bruselas tras el gran resultado obtenido por los socialdemócratas italianos en las elecciones europeas y, sobre todo, gracias a la insistencia de su buen amigo Matteo Renzi. Pero ¿quién es Federica Mogherini? Hace unas semanas, Dídac Gutiérrez-Peris nos aportaba algunas pistas en esta misma web sobre su trayectoria y recorrido como ‘El nuevo rostro de la Unión‘.

Eurodiputados y analistas parecen coincidir en que Mogherini aprobó (aunque no hay consenso en la nota final) el examen al que se sometió en el Parlamento Europeo; primero por escrito, y luego en persona el pasado 6 de octubre en la audiencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores. No era un cometido sencillo teniendo en cuenta el rechazo que provocó su nombre en un principio y los apuros que han sufrido en las audiencias algunos de sus nuevos compañeros en la Comisión.
Ahora en Passim nos proponemos analizar cuáles son los principales retos y desafíos a los que se enfrenta Federica Mogherini como Vicepresidenta de la Comisión Europea y cabeza visible de la política exterior y de seguridad de la Unión Europea. No tiene ante si una tarea sencilla.
Puedes participar en el debate a través de Twitter con el hashtag #DebatePassim 

Pol Morillas IEMed
Pol Morillas: un nuevo pulso entre instituciones y Estados
Las comparaciones entre la nueva AR/VP y su antecesora en el cargo, Catherine Ashton, son inevitables. A favor de Federica Mogherini juega un mayor conocimiento de la agenda política internacional, gracias a su (limitada) experiencia como Ministra de Asuntos Exteriores de Italia. A nivel institucional, sin embargo, saltan a la vista los parecidos entre ambas al poco tiempo de sus respectivos nombramientos.
Por un lado, como ya prometiera Ashton, Mogherini emplazará su oficina en la sede de la Comisión Europea, dando señales de querer promover una mayor comunitarización de la política exterior. Por el otro, en su comparecencia ante el Parlamento Europeo, ambas Altas Representantes coincidieron en la voluntad de reforzar el papel de esta institución en política exterior, a pesar de que los tratados le otorgan responsabilidades limitadas.
Mogherini se enfrentará pronto a los mismos retos que plantearon a Ashton los Estados Miembros – amos y señores de la política exterior europea. Ante la amenaza de un mayor protagonismo de las instituciones comunitarias, las capitales europeas pronto entablarán un forcejeo con la Alta Representante para que sus decisiones no menoscaben su liderazgo ni pasen por alto intereses nacionales.
Ello también sucederá en el Mediterráneo, donde las posiciones divergentes entre Estados han limitado la proyección de la Unión. Por ejemplo, en Siria, Europa ha jugado un papel residual a raíz del titubeo de algunos Estados a apoyar a los rebeldes antes de que el Estado Islámico hiciera acto de presencia. Y en Libia, sigue sin cicatrizar la herida generada por la abstención de Alemania en la resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que dio luz verde a la intervención franco-británica contra el régimen de Gaddafi.
Mogherini deberá mediar entre los Estados Miembros para que, bajo su mandato, la UE logre potenciar esa tan deseada voz única. Por si fuera poco, también deberá asegurar una buena cooperación entre las instituciones con responsabilidades en política exterior, principalmente el Consejo, la Comisión y el Servicio Europeo de Acción Exterior. Catherine Ashton sacó poca nota en su examen. Para bien o para mal, la reválida de Mogherini empieza con preguntas bastante similares.
Pol Morillas. Responsable del Área de Políticas Euromediterráneas del IEMed y Profesor Asociado de la UAB. Puedes seguirlo en Twitter @polmorillas

 David Lizoain
David Lizoain: relaciones transatlánticas y el trilema de Rodrick
Hasta ahora, los Estados miembros de la Unión Europea han sido una colección de actores subordinados dentro de la Alianza del Atlántico Norte. La inexistencia de una relación genuinamente bilateral se condensaba en la frase de Kissinger ¿A quién llamo si quiero llamar a Europa? A Federica Mogherini seguramente le gustaría que la respuesta a esa pregunta sea ‘Federica Mogherini’, pero sus obstáculos tienen más que ver con factores estructurales que con sus propias capacidades. No es un reto menor; tratar de tú a tú con los EEUU supone ser un actor capaz de configurar el orden mundial.
Durante la Guerra Fría hubo una tensión entre la pretensión de configurar un orden mundial democrático (al menos de boquilla) y la defensa de un orden mundial capitalista. A Mogherini le tocará navegar entre unas contradicciones actualizadas pero parecidas.
El principal punto en la agenda EEUU-UE se trata de las negociaciones comerciales (competencia de Cecilia Malmstrom, Comisaria de Comercio) de TTIP y TiSA. Estos acuerdos van mucho más allá del esquema de liberalización de comerció de la OMT y ponen en evidencia el trilema que Rodrik describe en su obra The Globalization Paradox: no son compatibles la democracia, la soberanía nacional, y la globalización económica.
El secretismo de las negociaciones y el jaque a la soberanía que supone el mecanismo de ‘investor-state dispute settlement‘ plantean la posibilidad real de que tanto la democracia como la soberanía acaben siendo sacrificadas en nombre de una profundización de la globalización.
Si Mogherini no logra reorientar las negociaciones para que la prosperidad económica sea compatible con las exigencias democráticas, difícilmente podrá lograr su intención declarada en cuanto a su política exterior de generar una visión y una coordinación comunes. La dirección actual de la política comercial de la UE aporta más argumentos a las fuerzas euroescépticas y eurocríticas. Resta motivos al Parlamento para apoyar un control más centralizado de la política exterior europea por parte de la nueva Alta Representante.
Que muchos cuestionen la legitimidad de la UE complica el papel de Mogherini; pero es un síntoma y no una causa del problema de fondo. Sin que Europa (los países y también la ciudadanía) se ponga de acuerdo sobre su propia dirección, será muy difícil que la Unión juegue el papel que le corresponde a escala global. De momento las divisiones dentro de Europa sobre su marco para la acción exterior – sus principios inspiradores sus herramientas apropiadas – son una receta para desacuerdos frecuentes con los EEUU y para un comportamiento errático.
David Lizoain. Economista. Puedes seguirlo en Twitter: @lizoain.


Laura Ballarin
Laura Ballarín: la política de los 28, ‘the ring of fire’ y América Latina
Podría parecer que superar el decepcionante papel que Catherine Ashton ha jugado en los últimos años como Alta Representante de la Política Exterior y de Seguridad de la UE no debería ser muy difícil para Federica Mogherini. Ella tiene en su mano elevar el rol y visibilidad del Servicio de Acción Exterior Europeo, así como la contundencia y claridad de la PESC. Pero es evidente que no lo tendrá nada fácil.
Jean-Claude Juncker ha sorprendido a muchos con el esquema de la nueva Comisión Europea. Las siete Vicepresidencias coordinan el resto de Comisarios/as de cada área. Así, Mogherini tendrá control sobre Cecilia Malmström (Comercio), Johnanes Hahn (Política Europea de Vecindad y Negociaciones para la Ampliación), Neven Nimica (Cooperación Internacional y Desarrollo) y Christos Styllanides (Ayuda Humanitaria y Gestión de crisis). Con este esquema, Mogherini tiene la legitimidad y autoridad de coordinar y aumentar la coherencia entre aquellas políticas de la UE que se desarrollan más allá de nuestras fronteras. Pese a la relevancia del cometido, debe intentar no emplear excesivo tiempo y esfuerzos en esta tarea, en lugar de dedicarse a ‘hacer política’ y a lograr consensos entre los 28 Ministros de Asuntos Exteriores. En resumen, corremos el riesgo de que Mogherini sea la Ministra de Exteriores número 29, en lugar de ser la Alta Representante de los 28.
Otro de los retos que afronta la nueva AR/VP es convertir el ‘ring of fire que rodea la UE en un ‘ring of friendship’.  La amenaza que supone el Estado Islámico es un reto de una envergadura y peligrosidad no conocidas hasta la fecha, para el cual deberá intentar coordinar alguna respuesta europea más allá del apoyo a la coalición internacional liderada por EEUU. En cuanto al drama de los cientos de inmigrantes muertos en las costas mediterráneas, Mogherini ya se ha mostrado concienciada y dispuesta a abordar el problema con medidas concretas. Veremos si obtiene los recursos y el apoyo de los 28 para ello.
Por último, es importante que Europa no se olvide de América Latina. La influencia europea en los países latinoamericanos ha ido menguando al mismo ritmo que la crisis financiera golpeaba nuestras economías. Europa ya no es un referente ni un ejemplo a seguir, mientras aumenta la influencia y el interés de los Estados Unidos y de China en sus recursos naturales. Mogherini deberá reconstruir alianzas con un socio estratégico, con el continente que más se asemeja al europeo.
El examen que Mogherni tuvo que pasar ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo fue de guante blanco. A partir de ahora, se tendrá que emplear bien a fondo para poder abordar con eficacia todos estos retos, y poder conseguir de una vez por todas que la UE tenga una ‘voz única’ fuera de sus fronteras.
Laura Ballarín. Asesora en el Parlamento Europeo y autora en Passim. Puedes seguirla en Twitter @lauballarin


Dídac Gutiérrez-Peris: visibilidad y credibilidad ¿dos caras de la misma moneda?
En esta revista hablábamos hace unos días del lastre con la que la italiana Federica Mogherini empezó su andadura el 30 de agosto de este año. A diferencia de los demás candidatos a comisarios, ella empezó con uno de los más arriesgados ‘peccato originale’ en política: ser percibida como el mero resultado de una ecuación política. Mujer, socialista y la apuesta de Renzi.
A esa percepción se añadían dos elementos que fueron rápidamente instrumentalizados políticamente para mermar su legitimidad. El primero, un recorrido político en el que ha privilegiado caminos distintos, como su paso por la ONG European Youth Forum.  El segundo, su supuesta ‘corta’ edad, de 41 años.
Mogherini lleva enfrentándose a esa losa desde hace exactamente 50 días, y de momento, ha optado por la estrategia de la visibilidad y la exposición frontal. Entre el comunicado de prensa en el que se escudó Ashton, y la visibilidad pública, Mogherini ha decidido optar por lo segundo. Tres elementos ofrecen pistas de lo que está por venir.
Primero, Mogherini ha sido la candidata a comisaria que más ha debatido con los eurodiputados en las últimas semanas. Lo hizo como ministra de exteriores de la presidencia rotatoria italiana, y lo hizo también en la consiguiente audición del pasado 6 de octubre. Junto con Frans Timmermans, ha sido la única vicepresidenta de la Comisión en utilizar su amplio abanico lingüístico para afianzarse y ganarse la confianza de muchos eurodiputados. Una lección de cómo utilizar el idioma como instrumento diplomático.
Segundo, Mogherini ha sido la única candidata que ha hecho una promesa de tipo ‘electoral’ enfrente de los eurodiputados, otorgando una pátina de oficialidad al Parlamento Europeo (mientras muchos de sus colegas se han tomado las audiciones como un mero trámite). Si sale elegida, lo primero que hará será ‘visitar cada una de las 28 capitales para entrevistarse con sus homólogos, pero sobre todo con representantes de los think tanks internacionales, de la sociedad civil, y de los actores sociales que nutren los intereses internacionales de un país’.
Por último, no ha tenido miedo a cambiar una postura demasiado ambigua respecto a Rusia, por otra más acorde con las mayorías en el Consejo, en las cancillerías y en la comisión de exteriores. En cuanto a su supuesta corta edad, le habría valido con recordar que los dos ‘responsables’ de hacer sobrevivir la economía europea (y el futuro de este continente), Valdis Dombrovskis y Jyrki Katainen, tienen respectivamente 43 y 42 años. Unos ‘niños’, aplicando la misma vara a la que está teniendo derecho la Alta Representante…
No ha resuelto todavía el tema de su bitácora, pero a la luz de lo visto, Mog está dispuesta a ganarse el puesto, más allá de lo que diga Matteo Renzi.
Dídac Gutiérrez-Peris es editor de Passim, investigador asociado en la Universidad de Londres y director de Estudios Europeos en el instituto Viavoice en París y BruselasLo puedes seguir en Twitter: @didacgp 

AIS

Álvaro Imbernón: el papel global de la UE se juega en Asia-Pacífico
Mogherini sorprendió a muchos de los eurodiputados presentes en su hearing al afirmar que la tarea de la UE es convencer a los asiáticos de que Europa es estratégicamente importante para ellos, no viceversa. Es una visión realista y rupturista ante uno de los grandes problemas de política exterior de la Unión. El desplazamiento del eje geopolítico y económico desde al Atlántico hacia el Pacífico supone que Europa corra el peligro de convertirse en un área periférica sin capacidad de influencia global. Por ello la nueva Alta Representante debe escapar de la tradicional atención europea a los asuntos de su vecindario más cercano y ser capaz de mirar más más allá.
En la actualidad cuatro de los diez principales socios comerciales de la UE son asiáticos. Durante los próximos cinco años podrían concluir la negociaciones de los tratados de comercio con India, Japón, Malasia, Tailandia y Vietnam y se desarrollarán los de Singapur y Corea. De aprobarse las cinco negociaciones pendientes se mitigaría el impacto para la UE de la posible finalización de los acuerdos de los que no forma parte como el Trans-Pacific Partnership (TPP), que incluye a EEUU y países asiáticos y latinoamericanos y el Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP), que abarca toda la región de Asia-Pacífico. Este será un cometido de la comisaria Cecilia Malmström pero en el que Mogherini tiene mucho que aportar como vicepresidenta encargada de coordinar dicha área.
La política exterior europea en Asia-Pacífico se ha visto lastrada por la falta de unidad. De ello se ha aprovechado China a través de una estrategia divide et impera privilegiando las relaciones bilaterales con los Estados miembros, utilizando inversiones y compra de deuda. Mientras, las relaciones de Beijing con las instituciones europeas siempre han mantenido un perfil bajo. Es tarea de Lady PESC tratar de romper esta lógica y crear un frente común europeo que aportaría un gran valor añadido a la hora de negociar asuntos como la seguridad de la propiedad intelectual de las empresas europeas en China o la reciprocidad de acceso al mercado. También una mayor coordinación entre comisarios liderados por ella misma. Europa debe hacer valer su poder comercial a través de diversos instrumentos y herramientas que pueden tener un papel relevante como fue el caso de las sanciones a Birmania. A nivel militar, es difícil superar la irrelevancia europea en la región. Más sencillo será el papel de Mogherini frente a la ASEAN, que tiende a mirar a la UE como un modelo interesante del que aprender.
En resumen, no se trata tanto de asumir la relevancia de la región como que la Unión pergeñe una política coherente y cohesionada que responda al pivot to Asia estadounidense y la emergencia económica de Asia-Pacífico. La UE debe situar como una prioridad en su agenda el incremento de su influencia en la región y ser capaces de cooperar con las potencias asiáticas en la resolución de los grandes asuntos globales. Para conseguirlo la nueva Alta Representante debería comenzar por llevar a cabo su promesa de revisar la Estrategia Europea de Seguridad de 2003 para convertirla en una verdadera estrategia de acción exterior de la Unión, en la que Asia-Pacífico figure como uno de los principales intereses estratégicos más allá de foros vacíos de contenido como ASEM. In bocca al lupo Federica!
Álvaro Imbernón. Editor de Passim e investigador en ESADEgeo y FEPS-YAN. Puedes seguirlo en Twitter: @alvaro_ims.