"When Princess Europa was kidnapped by Zeus in bull’s disguise, her father, Agenor, King of Tyre, sent his sons in search of his lost daughter. One of them, Cadmon, sailed to Rhodes. In Delphi he asked the Oracle about his sister’s whereabouts. On that specific point Pythia, true to her habit, was evasive -but she obliged Cadmon with practical advice: "you won’t find her. Better get yourself a cow, follow it and push it forward, don’t allow it to rest; at the spot where it falls from exhaustion, build a town".
Zygmunt Bauman



El nuevo rostro de la Unión

(Publicado originalmente en Passim, 10.09.14) 

https://flic.kr/p/oKgzuk European Parliament
Photo of the day: Mogherini at the EP right after being appointed High representative
‘El nuevo rostro de la Unión’. Así presentó Herman Van Rompuy a la candidata para Alta Representante, Federica Mogherini, en la rueda de prensa posterior a su designación. Con una descripción y una complicidad muy diferente a la que tuvo derecho Donald Tusk: ‘un hombre de estado para Europa’. Dos presentaciones que resumen la legitimidad pública con la que inician sus andaduras. Ella, buena porque es nueva, él, bueno porque está rodado. Potencial contra garantía. Flaco favor de Van Rompuy en el caso de ella, alineándose con el retrato exprés y superficial obligado del día después. Para eso, Mogherini tal vez hubiese preferido presentarse ella misma.
A la ‘nominada’ (como vicepresidenta de la Comisión está sujeta al voto colegial delante del Parlamento Europeo) vale la pena escucharla y leerla, escudriñar e imaginar el hilo conductor que desprende su recorrido. Volver a la ‘source primaire’, más allá de las portadas del periódico. Son pistas que, tal vez, apuntan hacia las fortalezas y los riesgos que presenta.

Sus intervenciones
Mogherini habló el día de su nominación, y lo volvió a hacer durante casi tres horas enfrente de los eurodiputados de la comisión de asuntos exteriores. Sobre ella misma ha querido lanzar tres mensajes.
  • El primero, que puede contar con el apoyo de todo un cuerpo diplomático puesto en marcha durante el mandato de Catherine Ashton, el EEAS. Un guiño a la estructura de funcionarios que dirigirá a partir de ahora, y también una forma de relativizar las dudas sobre su competencia.
  • El segundo, que la ‘experiencia’ se expresa no solo institucionalmente, sino también a través de labores en ONGs, en Parlamentos nacionales y en instancias multinacionales. Tres ámbitos en los que ha desarrollado tareas en el pasado.
  • Y el tercero, que cree en la renovación generacional en Europa, consciente que ostentar el puesto no legitima por completo la praxis de la representación pública, sino que está ligado a la capacidad de transmitir, incluir y convencer a la ciudadanía.
A nivel político, su discurso también deja entrever los tres dossiers explosivos en los que deberá remar a contracorriente.
  • El primero, la crisis ucraniana. En la página 22 de la hoja de ruta de la ‘presidencia’ italiana (uno de los documentos donde Mogherini tuvo una responsabilidad directa), se puede leer lo siguiente: ‘La Russia resta un partner strategico per affrontare le sfide regionali e globali’. La única frase de la que Mogherini se arrepiente, según sus palabras. Si pudiera cambiaría lo del ‘partner strategico’ por ‘player estratégico’. Sus respuestas en la comisión parlamentaria delatan prudencia, voluntad de diálogo, y rotundo rechazo a una estrategia marcadamente hostil. Cree que es contraproducente. Está dispuesta a aceptar que Europa tiene un ‘problema’ e incluso un ‘conflicto’, pero evita asentir cuando un eurodiputado le propone el concepto de ‘guerra’, ‘invasión’ o ‘agresión’. Además, evita en todo momento cerrar la puerta definitivamente a reiniciar las relaciones en los mejores términos. ‘Si las condiciones requeridas se dan en el futuro, Rusia podría volver a ser un partner’.
  • El segundo, la ampliación. Mogherini mantiene un discurso a favor de seguir el ritmo de las ampliaciones, en particular en los Balcanes. Hay que ser ‘creíble’, argumenta. Una posición que choca diametralmente con el nuevo Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, el cual cerró tajantemente la puerta a cualquier adhesión durante su mandato cuando dio su discurso de investidura delante del pleno de la eurocámara.
  • El tercero, la política migratoria. Una problemática donde deberá aunar los intereses de su gobierno, el italiano, deseoso de europeizar el reto del control fronterizo, y la reticencia de muchos de los estados miembros, incapaces de afrontar un tema tabú tanto en el campo económico, social y electoral.
Recorrido online y offline
El ‘rastro’ on y offline de Mogherini es limitado aunque forma parte de una nueva generación que capitaliza y apuesta por salir del marco nacional. Ha formado parte del bureau del partido socialista europeo y del de las juventudes socialistas europeas. También colaboró con una de las ONGs más importantes ligadas a los temas de juventud en Europa, el European Youth Forum. Algunos contados documentos permiten rehacer el hilo en estas instituciones, como indicaba Polscieu: un paper del ECOSY, éste otro (en la pág.588), o éste del Youth Forum. Poco más.
Su ‘BlogMog’ deberá convertirse en un instrumento reputacional a marchas forzadas. Una  selección de links paupérrima o una biografía a destiempo, pueden costarle más que un artículo crítico en el Financial Times. Mogherini deberá poner en marcha una estrategia diplomática de envergadura y profesionalizar muchos de los canales que representan el primer punto de contacto para sus nuevos interlocutores a nivel internacional. Una bitácora online – si se mantiene – debería sumar.

¿Qué preguntar?
El Parlamento Europeo llevará a cabo, a lo largo del mes de septiembre y octubre las audiciones a los comisarios. Se realizarán en los 22 comités parlamentarios respectivos, en función de la cartera asignada (ver calendario). El parlamento no puede ‘vetar’ individualmente, aunque puede emitir una reserva clara sobre alguno de los nominados, amenazando con un voto colegial negativo (el antecedente Buttiglione). Una audición que brinda la oportunidad a la Alta Representante de deshacerse de dos losas. Dos preguntas a las que responder.
La primera, si quiere o no el puesto. Una de las diferencias con la reticente Ashton. Mogherini deberá emanciparse de Renzi y de la obsoleta ecuación que prioriza las casillas del supuesto ‘equilibrio diplomático de turno’: mujer, socialista, joven y del sur. Creérselo puede ser un indicio.
La segunda, si tiene un plan. La historiografía comunitaria es una saga entre la inacción disfrazada de ‘consenso’ y un cierto voluntarismo para sacar adelante un programa político. Algunos desafíos que ya plantea el Tratado de Lisboa, como el futuro de los battlegroups como incipiente fuerza de acción europea o la coordinación en el Consejo de Seguridad, son trabajos hercúleos. El momento de desvelar el plan Mog, es ahora.